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Marcelo Martín  

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"En Cuba, por las carencias que hay, existen asociaciones independientes, donde una computadora la usan varios realizadores, una cámara también" - Marcelo Martín
 

2. ¿Considera usted que existen métodos de trabajo, técnicas, búsquedas estéticas e inquietudes temáticas comunes en los realizadores cubanos emergentes? ¿Percibe también afinidades con el trabajo de cineastas de otras partes del mundo?

 

Carlos Barba: Yo creo que la virtud del cine cubano en estos momentos es la pluralidad: (comedia costumbrista, drama, sátira, drama-comedia, musicales), géneros recurrentes una y otra vez en el cine universal, pero que son llevados de la mano por cada autor, desde su estilo, creatividad en mi país. Y sobre todo por el respeto que se ha ganado nuestro cine dentro de la sociedad, existe también pluralidad de temas que son tocados con mayor o menor grado de desenfado, originalidad, tanto en la ficción como en el documental.

 

En mi caso, que como siempre he dicho, llegué al cine desde la emoción, me gustaba desde niño y quedaba embelesado ante los clásicos cubanos, luego me hice Filólogo y a partir de mi tesis de grado realicé un trabajo sobre El siglo de las luces, de Humberto Solás, a quien considero mi maestro, junto a Enrique Pineda Barnet, dos grandes cineastas cubanos de todos los tiempos, y bueno a partir de este acercamiento teórico al cine es que devengo realizador. Luego tomé cursos en la Escuela de Cine y Televisión en San Antonio de los Baños (Eictv) y me vinculo al Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (Icaic). Comencé a realizar documentales sobre cine cubano, un poco rescatar para la memoria colectiva aquel cine nacional. Una especie de making off emotivos, redescubriendo grandes películas a través de sus directores, actores, fotógrafos, ténicos en general, etc. La verdad es que no ha sido mi estilo el querer confeccionar documentales que guarden ese legado cinematográfico, simplemente que me ha salido así, desde mi impronta, he contado esas historias 30, 35 y hasta 40 años después de que aquellas cintas se estrenaran.

 

Ahora formé parte de una colección que se llama La Cinemarteca de Cuba, Grandes Joyas del Cine Cubano. Se trata de filmes cubanos en 35 mm, llevados a DVD y mis documentales sobre estos filmes acompañan estas películas. Este es un ejemplo de que en cierta medida se me ve como una especie de historiador, que trata de observar lo pasado a través de un microscopio y de ahí traducirlo en imágenes. Yo creo que los métodos de trabajo también varían según la obra que vayas a realizar, cada director es un mundo, como se dice, pero el cine es un trabajo de equipo, y en mi caso, a veces confío mucho en las condiciones del momento del rodaje, yo creo que ese azar puede matizarse, a veces, con tu forma de llevar a cabo una puesta en escena, y eso es maravilloso. Ya ahí si eres auténtico yo creo que la estética del autor, la mano directriz, se verá una y otra vez cuando se desanda la filmografía de uno mismo. Uno un poco es fotógrafo, montajista, músico, actor, te desdoblas para que tu obra tenga tu sello. Cuando veo el resultado final me tiene que gustar primero que nada, tengo que ser el primer público a quien va dirigido, porque si no estoy feliz con ese metraje entonces nunca podré dormir bien. Una vez me pasó y deshice muchas veces lo que ya había montado con el editor, yo disfruto mucho el proceso de rodaje y de montaje, una vez terminado el proyecto, ya quiero hacer otro. Fíjate entonces si es importante o no estar seguro en ese proceso que para mí es crucial.

 

Canción para Rachel de Carlos Barba  

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La comunicación con el público es algo que me atrae mucho, cuando la sala está oscura y siento que todo el mundo está ahí sentado esperando ver lo que hiciste me emociona mucho, y en vez de observar la gran pantalla para ver si está correcta la proyección u otra cosa, estoy pendiente a los espectadores, son como minipuñaladas cuando alguien se levanta para ir al baño o se mueve mucho en su luneta. Son pequeñas paranoias de los cineastas, les pasa a todos, estoy seguro.

 

A pesar de que me encanta el género documental, estoy deseoso de hacer ficción, he pensado mucho en un cortometraje antes de llegar al largo, estoy seguro que ya está casi tocando puertas. Yo he visto mucho cine, de todo tipo, no te voy a decir ahora por un ataque de vanidad que mi primera película fue Amadeus. También vi cine musical mexicano, español, como todo el mundo, pero como te digo una cosa, te digo la otra, también adoro el cine neorrealista: Visconti, Rossellini, tengo miles de filmes en mi cabeza, soy un poco de cada película vi en su momento, adoro el cine independiente norteamericano, el cine francés, y el cine cubano. Soy deudor de mi cine que respeto, que me ha inspirado tanto y que he tocado con mis propias manos.

 

Javier Cepero: ¿Considera usted que existen métodos de trabajo, técnicas, búsquedas estéticas e inquietudes temáticas comunes en los realizadores cubanos emergentes? Aunque variadas, si creo que coinciden muchos. Son los tiempos. Esta generación de realizadores se perdió muchas cosas. Un periodo especial que para que. Te digo más, muchos padecemos del mal de Peter Pan, recién empezamos a divertirnos.

 

¿Percibe también afinidades con el trabajo de cineastas de otras partes del mundo? A mí me encanta Tarantino, Martin Scorsese…

 

Marcelo Martín: Existen buenos, malos y regulares entre estos realizadores emergentes, como en todos los tiempos y en todas las partes. Lo común es que hay muchos deseos de hacer y de decir. Muchos de los temas que se abordan carecen de profundidad en los procesos de investigación y estéticamente se manejan de manera arbitraria. Podríamos decir que muchos materiales toman un tono periodístico, que también es producto del periodismo deficiente que tenemos en este país, y muchas veces el creador se ve obligado primero a reflejar el tema para que se conozca del hecho o proceso dejando a un lado el arte cinematográfico. No obstante siempre se encuentran algunos materiales en los que se cuida mucho de la forma y del contenido y marcan por su sensibilidad las diferencias. Estos son los materiales que están destinados a perdurar. Respecto a las afinidades con realizadores foráneos, claro que existen, desde el momento en si que el acceso a los equipos para producir una obra no está solamente en instituciones. Uno puede tener una cámara y una computadora donde editar y puedes hacer tu propio material, agenciártelas como puedas y llegar a donde lo requiera tu tema y hacer la obra. La libertad de decir en tu obra también es otra semejanza. Algo que si marca un poco la diferencia es que, en Cuba, por las carencias, existen asociaciones independientes, donde una computadora la usan varios realizadores, una cámara también. Se invitan a trabajar unos a otros y lo que prima no es el dinero, sino que la obra convenza.

 

Javier Cepero 

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Ernesto Piña: Por lo que he visto de cine joven desde el año 2002 hasta ahora, no me parece que exista entre nosotros un modo a seguir en cuanto a realización cinematográfica. No todos tenemos una formación académica en este medio, en mi caso trabajo por pura intuición, porque soy muy cinéfilo y muy buen observador de la manera de hacer de otros. Mi formación académica (artes plásticas) me enseñó que lo original es lo que más se admira en el mundo del arte. Por lo tanto, lo que yo hago es acomodar a mi obra todos los referentes que, para mí, tienen mucho valor artístico y que admiro por su originalidad.
  
De manera general nuestra generación de “realizadores emergentes”, como usted le llama, es muy seguidora y admiradora del cine extranjero. Hay quienes son seguidores de directores específicos, otros de una estructura de guión en particular, otros muy comunes hasta el punto de caer en el plagio evidente de escenas y secuencias para insertarlas en sus películas, así como otros que niegan la influencia de algún referente y que de todas formas se nota con evidencia en la pantalla grande. Yo por mi parte si estoy convencido de que todo está inventado en el cine y en el arte en general. Por mucho que se esconda siempre se va a escapar, en el producto artístico, un detalle de algo que recuerde otra cosa que se haya hecho anteriormente. En vez de esconder la idea para aparentar que no hay influencias, es preferible que hacerla evidente pero con sabiduría e inteligencia en la puesta en pantalla. Eso también es admirable.

 

Aram Vidal: Creo que lo que nos marca es la diversidad, de estilos, temáticas, géneros, intereses. Eso es algo nuevo, porque el cine cubano en general ha estado muy influido por el neorrealismo italiano, debido a que los primeros cineastas luego del 59 estudiaron en Roma y mantuvieron esa influencia. También primó la idea que el verdadero cine era el cine social, que reflejaba los cambios que estaban teniendo lugar gracias a la revolución, y se favoreció el género social. En general el cine cubano posterior al 59 se ha movido en esos géneros: los temas históricos, sociales, las comedias. Ahora a los nuevos realizadores nos interesa cambiar eso, y experimentar con otras estéticas, con otros géneros que el cine cubano nunca ha abordado. Queremos hacer un cine más íntimo, más subjetivo y que no esté anclado en abordar la realidad social, o en dar una moraleja, o una lección educativa –al menos en su sentido más clásico y lineal.

 

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