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encuesta
"El primer largometraje de
animación de la historia del cine fue realizado en Buenos Aires por
Quirino Cristiani en 1917"
Santiago "Bou"
Grasso y Patricio Plaza
¿Podría mencionar
algunos realizadores destacados en el campo de la animación en su país
en la actualidad? ¿Cuáles considera usted que son las principales
búsquedas de los que hacen este tipo de cine en su país?
Santiago “Bou” Grasso y Patricio
Plaza: En Argentina existe
una larga trayectoria en cuanto a la realización de cine de animación.
Basta tener en cuenta que el primer largometraje de animación de la
historia del cine, llamado El apóstol, fue realizado en Buenos
Aires por el animador Quirino Cristiani en 1917, una información muy
poco difundida.
En nuestro país hay
mucha producción de animación, pero avocada principalmente a la
publicidad o a la tercerización para empresas norteamericanas o
europeas. Si bien en los últimos años la producción de largometrajes de
animación nacionales ha ascendido de manera significativa, la mayor
parte de la producción realizada en el país se realiza como servicio
para empresas extranjeras.
Al margen de la
producción industrial estamos los realizadores independientes, que
generalmente autofinanciamos nuestras producciones con el dinero ganado
en trabajos de gráfica o animación comercial o publicitaria. Pero la
producción independiente hoy por hoy se encuentra bastante
desarticulada, con ciertos realizadores que logran tener mayor
proyección, como Juan Pablo Zaramella. De todas formas hay una cantidad
muy importante de producción independiente dedicada al cortometraje, y
muchos animadores jóvenes están empezando a dedicarse a la realización
de proyectos personales en lugar de reducir sus esfuerzos a la
reproducción de personajes e historias que les son ajenos.
A nuestro entender
estas nuevas variables están íntimamente ligadas con la naciente
situación general que se está dando en muchos países latinoamericanos.
Es un horizonte esperanzador.
Marcio Ramos:
Animadores en la actualidad en Brasil cuyas producciones destaquen: son
muchos, la mayoría dedicados a la producción de publicidad, normalmente
vinculados con grandes productoras de animación, como Vector Zero,
Seagulls Fly, Twister, etcétera.
Están las
producciones de Mauricio de Sousa, con su grupo de Mônica y sus
animaciones de Xuxa. Pero voy a mencionar los directores que se vienen
destacando en los últimos años en el cine brasileño: Paulo Muñoz (Pax,
Brichos), Alê Abreu (Garoto cósmico), Otto Guerra (Sexo,
orégano e rock and roll), Cesar Cabral (Dossiê Rebordosa),
Humberto Avelar (serie Juro que vi), Eduardo Nogueira (Desirella,
Yensan), Paolo Conti (Minhocas), Alê Camargo (Noite do
vampiro, Rua das tulipas), Marao (Engole duas evrilhas,
O arroz nunca acaba), y yo, Marcio Ramos (Vida Maria,
cortometraje más premiado en Brasil, en festivales de cine).
Puedo hablar por mí:
¡lo que busco al realizar animación es contar una historia! Como soy
animador, utilizo la animación como expresión artística. No estoy a la
búsqueda de un mercado que compre mi animación. Quiero participar de ese
proyecto de formación de público en Brasil. Soy animador, entonces voy a
producir mis animaciones. Es un arduo trabajo que muchas veces implica
meses o incluso años de producción, pero el resultado es siempre muy
gratificante. |