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encuesta
"Se trata de elaborar obras de
un alto valor temático con una alta calidad técnica: eso atraerá a la
audiencia a los cines"
- Aram Vidal
¿Cómo ve las perspectivas de la exhibición de
documentales en cines y qué características cree que deberían tener las
películas de este tipo para llevar espectadores a las salas?
Marcelo Díaz:
En todas partes que he exhibido Oficina perdiz he tenido gran
éxito con el público, que se emociona, ríe, llora y muchas veces me
pregunta para saber más sobre el film, el personaje o sobre mi trabajo.
Existe un fuerte interés por conocer historias particulares que muestren
personajes sencillos y universales, que permitan al espectador
identificarse con sentimientos o experiencias que estos personajes
viven. Este es un camino para atraer el público. Para mi la cuestión de
las películas llegaren o no al publico me parece que tiene mas que ver
con limitaciones de distribución y divulgación que con características
narrativas. Es fundamental decir que el cine documental todavía no debe
desear el mismo número de espectadores de la ficción, especialmente las
de “Hollywood”. La función del documental es más profunda.
Leonor Jiménez: Las salas en mi país están controladas por multinacionales que operan a
todos los niveles de la producción cinematográfica: realización,
distribución y exhibición, por lo que en pocas ocasiones programan
películas que no vayan a obtener grandes beneficios económicos. Sólo
llegan a algunas salas aquellos largos documentales producidos por
empresas fuertes de la industria. Yo soy de la opinión de que tanto el
documental como el cine alternativo de calidad debe saltarse los límites
impuestos por la estrechez de la producción comercial y ocupar otros
espacios ciudadanos de exhibición.
En cuanto al futuro
de la exhibición de documentales en cine, uno de los problemas que
evidencio es el de la duración... Para que un documental sea considerado
una película debe durar lo mismo que un largo de ficción, por lo que
contemplo que mucho de los documentales que llegan a salas tienen un
exceso de metraje que afecta al ritmo y al interés de la narración.
Gustavo Laskier: Creo que, si bien en los festivales de cine el documental está ganando
un espacio importante, aunque todavía está lejos de ser tratado como una
ficción, en las salas comerciales no tienen lugar porque es tratado por
los distribuidores como cine marginal, donde no hay alfombras rojas ni
altas rubias actrices. Entiendo que lentamente se puede generar en el
público el hábito de concurrir a las salas para ver documentales, que el
cine es mucho más que grandes estrellas. No quiero arriesgarme a decir
que una película te puede cambiar.
Jordi Mariscal: Es muy poca. El problema es que no atraen a un público mayor; falta a
veces que sean de calidad. Y por otra parte, los exhibidores son
escépticos a los docus. A menos de que Al Gore, o alguien similar, esté
dentro.
Pablo Ortega R: Uno de los primeros teóricos del cine, un alemán llamado Hugo
Münsterberg, advirtió 90 años atrás que todo material didáctico o
documental en el cine sólo tendría éxito en el tanto respetara el
lenguaje de lo que en se entonces se comenzaba a entender como un nuevo
arte, basado en la distracción de las masas. Eso significaba que tenía
que ser entretenido, fluido, enfático, con todas las propiedades de una
producción de Hollywood. El documentalista de hoy debe ir aun más allá y
reivindicar su espacio como comunicador, ganándose la confianza del
público como fuente de información, y no dejando que la forma se adueñe
demasiado del mensaje, a riesgo de convertirla en puro espectáculo (algo
que pasa con la mayoría de los noticiarios televisivos de hoy). Si se
asegura ambas cosas, se habrá logrado a mi juicio encontrar un nicho
importante para el documentalismo, y que no se limite a una situación
pasajera.
Fausta Quattrini: Puesto que llevar espectadores a las salas es un asunto de marketing y
de estrategias publicitarias, la calidad de las películas no tiene nada
ver con el número de espectadores en sala. Es cierto que las grandes
distribuciones fagocitan las salas y que los espacios para difundir los
documentales son demasiado escasos. Pero también están demasiado
alejados de la gente. Por eso es necesario re-inventar viejas y nuevas
modalidades, como el cine ambulante, el micro-cine en red, la
reapropiación de los espacios públicos…
María Isabel
Rodríguez: Creo que cada vez
más los documentales están siendo requeridos por públicos más masivos,
que buscan alternativas al cine “hollywoodense” y a sus temáticas, y por
lo mismo amerita la exhibición de este formato en cines. Un público que
ansía ver temáticas diversas tratadas con una mirada de autor, con
opinión y profundidad, merece una calidad técnica mínima que no
interfiera con el mensaje que se quiere transmitir. Muchas veces el
formato “documental” también tolera de alguna manera defectos de
cinematografía o de audio que afectan el mensaje. Sin embargo esa
tendencia es cada vez menor, y no por tratarse de un documental quiere
decir que la factura de esa película será menor. Hoy vemos con mayor
frecuencia documentales de alta calidad técnica y que no por ello
distancian al telespectador de un relato íntimo y bien logrado.
Diego Seppi:
Sobre este punto pienso que el camino transitado por todos los colegas
documentalistas a nivel independiente es fundamental y constituye una
fuerza que lentamente ejerce una fuerte presión sobre los cánones de la
producción y la exhibición audiovisual. No obstante, este movimiento del
conjunto de los realizadores independientes no podrá conquistar ningún
mercado si no está acompañado por políticas culturales públicas que
apoyen este recorrido. Es necesario contar con un soporte claro tanto
para la producción como para la exhibición. Fomentar la producción
documental implica indefectiblemente crear normativas de cuota de
pantalla para lograr una llegada a las salas comerciales.
Meritxell
Subirós: Hacer festivales y concursos de documentales en más sitios de temáticas
concretas. También proyectar cortos antes de las proyecciones de
películas.
Aram Vidal:
En primer lugar, habría que utilizar las vías ya establecidas de
promoción, como mismo existe para la ficción, para promover las obras
documentales y hacer que el público conozca de la existencia de obras
que analizan temas de su interés. Si algo distingue al documental es su
capacidad de atraer a la audiencia por el valor del tema que se trata,
por la profundidad con que pueden llegar a tratarse y porque las
personas se pueden sentir identificadas con lo que se plantea. No
obstante, la audiencia que entra a un cine también va en busca de un
disfrute de la experiencia audiovisual, por lo tanto, esos dos elementos
–audio e imagen– deben poseer la máxima calidad posible. Eso es algo que
la nueva tecnología permite hasta a las productoras más pequeñas. En
ocasiones, equipos de costo medio, trabajados con profesionalismo y
habilidad técnica, pueden dar un resultado muy alto, y de eso se trata,
de elaborar obras de un alto valor temático con una alta calidad
técnica: eso atraerá a la audiencia a los cines. |