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encuesta

Emiterio de Diego Seppi 

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"Se trata de elaborar obras
de un alto valor temático
con una alta calidad técnica: eso atraerá a la audiencia
a los cines"
- Aram Vidal

 

 

¿Cómo ve las perspectivas de la exhibición de documentales en cines y qué características cree que deberían tener las películas de este tipo para llevar espectadores a las salas?


 

Marcelo Díaz: En todas partes que he exhibido Oficina perdiz he tenido gran éxito con el público, que se emociona, ríe, llora y muchas veces me pregunta para saber más sobre el film, el personaje o sobre mi trabajo. Existe un fuerte interés por conocer historias particulares que muestren personajes sencillos y universales, que permitan al espectador identificarse con sentimientos o experiencias que estos personajes viven. Este es un camino para atraer el público. Para mi la cuestión de las películas llegaren o no al publico me parece que tiene mas que ver con limitaciones de distribución y divulgación que con características narrativas. Es fundamental decir que el cine documental todavía no debe desear el mismo número de espectadores de la ficción, especialmente las de “Hollywood”. La función del documental es más profunda.

 

Leonor Jiménez: Las salas en mi país están controladas por multinacionales que operan a todos los niveles de la producción cinematográfica: realización, distribución y exhibición, por lo que en pocas ocasiones programan películas que no vayan a obtener grandes beneficios económicos. Sólo llegan a algunas salas aquellos largos documentales producidos por empresas fuertes de la industria.  Yo soy de la opinión de que tanto el documental como el cine alternativo de calidad debe saltarse los límites impuestos por la estrechez de la producción comercial y ocupar otros espacios ciudadanos de exhibición.

 

En cuanto al futuro de la exhibición de documentales en cine, uno de los problemas que evidencio es el de la duración... Para que un documental sea considerado una película debe durar lo mismo que un largo de ficción, por lo que contemplo que mucho de los documentales que llegan a salas tienen un exceso de metraje que afecta al ritmo y al interés de la narración.

 

Gustavo Laskier: Creo que, si bien en los festivales de cine el documental está ganando un espacio importante, aunque todavía está lejos de ser tratado como una ficción, en las salas comerciales no tienen lugar porque es tratado por los distribuidores como cine marginal, donde no hay alfombras rojas ni altas rubias actrices. Entiendo que lentamente se puede generar en el público el hábito de concurrir a las salas para ver documentales, que el cine es mucho más que grandes estrellas. No quiero arriesgarme a decir que una película te puede cambiar.

 

Jordi Mariscal: Es muy poca. El problema es que no atraen a un público mayor; falta a veces que sean de calidad. Y por otra parte, los exhibidores son escépticos a los docus. A menos de que Al Gore, o alguien similar, esté dentro.

 

Pablo Ortega R: Uno de los primeros teóricos del cine, un alemán llamado Hugo Münsterberg, advirtió 90 años atrás que todo material didáctico o documental en el cine sólo tendría éxito en el tanto respetara el lenguaje de lo que en se entonces se comenzaba a entender como un nuevo arte, basado en la distracción de las masas. Eso significaba que tenía que ser entretenido, fluido, enfático, con todas las propiedades de  una producción de Hollywood. El documentalista de hoy debe ir aun más allá y reivindicar su espacio como comunicador, ganándose la confianza del público como fuente de información, y no dejando que la forma se adueñe demasiado del mensaje, a riesgo de convertirla en puro espectáculo (algo que pasa con la mayoría de los noticiarios televisivos de hoy). Si se asegura ambas cosas, se habrá logrado a mi juicio encontrar un nicho importante para el documentalismo, y que no se limite a una situación pasajera.

 

Fausta Quattrini: Puesto que llevar espectadores a las salas es un asunto de marketing y de estrategias publicitarias, la calidad de las películas no tiene nada ver con el número de espectadores en sala. Es cierto que las grandes distribuciones fagocitan las salas y que los espacios para difundir los documentales son demasiado escasos. Pero también están demasiado alejados de la gente. Por eso es necesario re-inventar viejas y nuevas modalidades, como el cine ambulante, el micro-cine en red, la reapropiación de los espacios públicos…

 

María Isabel Rodríguez: Creo que cada vez más los documentales están siendo requeridos por públicos más masivos, que buscan alternativas al cine “hollywoodense” y a sus temáticas, y por lo mismo amerita la exhibición de este formato en cines. Un público que ansía ver temáticas diversas tratadas con una mirada de autor, con opinión y profundidad, merece una calidad técnica mínima que no interfiera con el mensaje que se quiere transmitir. Muchas veces el formato “documental” también tolera de alguna manera defectos de cinematografía o de audio que afectan el mensaje. Sin embargo esa tendencia es cada vez menor, y no por tratarse de un documental quiere decir que la factura de esa película será menor. Hoy vemos con mayor frecuencia documentales de alta calidad técnica y que no por ello distancian al telespectador de un relato íntimo y bien logrado.

 

Diego Seppi: Sobre este punto pienso que el camino transitado por todos los colegas documentalistas a nivel independiente es fundamental y constituye una fuerza que lentamente ejerce una fuerte presión sobre los cánones de la producción y la exhibición audiovisual. No obstante, este movimiento del conjunto de los realizadores independientes no podrá conquistar ningún mercado si no está acompañado por políticas culturales públicas que apoyen este recorrido. Es necesario contar con un soporte claro tanto para la producción como para la exhibición. Fomentar la producción documental implica indefectiblemente crear normativas de cuota de pantalla para lograr una llegada a las salas comerciales.

 

Meritxell Subirós: Hacer festivales y concursos de documentales en más sitios de temáticas concretas. También proyectar cortos antes de las proyecciones de películas.  

 

Aram Vidal: En primer lugar, habría que utilizar las vías ya establecidas de promoción, como mismo existe para la ficción, para promover las obras documentales y hacer que el público conozca de la existencia de obras que analizan temas de su interés. Si algo distingue al documental es su capacidad de atraer a la audiencia por el valor del tema que se trata, por la profundidad con que pueden llegar a tratarse y porque las personas se pueden sentir identificadas con lo que se plantea. No obstante, la audiencia que entra a un cine también va en busca de un disfrute de la experiencia audiovisual, por lo tanto, esos dos elementos –audio e imagen– deben poseer la máxima calidad posible. Eso es algo que la nueva tecnología permite hasta a las productoras más pequeñas. En ocasiones, equipos de costo medio, trabajados con profesionalismo y habilidad técnica, pueden dar un resultado muy alto, y de eso se trata, de elaborar obras de un alto valor temático con una alta calidad técnica: eso atraerá a la audiencia a los cines.

 
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