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Los ladrones viejos de Everardo González 

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"La TV no tiene paciencia.
Lo hacen rápido, como
la comida rápida, y lo que vemos es siempre una persona sentada repitiendo
lo que el entrevistador
quiere oír"
- Jordi Mariscal

 

 

¿Qué debe diferenciar un documental hecho para el cine de uno realizado para la televisión?


 

Marcelo Díaz: El tiempo en el cine es distinto del tiempo en la televisión. No sólo por el tamaño de la pantalla sino también por la posibilidad de un montaje más complejo, en el que el espectador puede ir conociendo el tema o los personajes. En televisión todo es más rápido y un film necesita mostrar ya en el principio su propuesta. En cine también tenemos la atención del espectador casi con exclusividad, a diferencia de la televisión, donde el espectador suele hacer otras cosas mientras ve una película.

 

Leonor Jiménez: Las diferencias son las que hay entre un documental y un reportaje. El documental se debe acercar al arte y el reportaje al periodismo. Mientras que el documental debe tener una mirada de autor, el reportaje debe acercarse a informar de unos hechos desde lo aséptico.

 

Gustavo Laskier: Alguien decía que el cine llega cuando la TV ya se fue, y por ahí va la cosa. La TV no puede esperar los tiempos que un director de cine necesita tanto de investigación, producción y postproducción para lograr la mayor expresión de sus personajes. La TV es ya, es hoy. Y eso rompe con toda posibilidad de conexión real con los personajes.

 

Jordi Mariscal: En principio no debería de haber diferencia. La calidad debe ser alta en ambos. El problema es que en la TV no tienen paciencia. Lo hacen rápido, como la comida rápida, y lo que vemos es siempre una persona sentada repitiendo lo que el entrevistador quiere oír.

 

Pablo Ortega R: Creo que el documentalismo está en cierto sentido en competencia con formatos puramente televisivos en términos de credibilidad y atención, de tal manera que me parece que aunque un documental esté hecho para la televisión, debería aspirar a tomar prestado un aire cinematográfico al que la gente le presta mayor atención, aunque tan solo sea por aspectos estéticos. Aun así, creo que un documental hecho para la televisión debe ser cuidadoso de no tomarse demasiadas atribuciones, perdonables en una sala de cine o en un canal de películas, que pero que de alguna manera lo puedan limitar a la hora de encontrar un público televisivo más amplio.

 

Fausta Quattrini: Yo no haría una diferenciación entre documentales para cine y para TV, sino entre el documental de autor, que debería poderse ver tanto en el cine como en la televisión, y los reportajes televisivos. Entre estos dos géneros las diferencias son profundas: el documental de autor defiende la independencia de la mirada –o de las miradas– de los directores, conquista espacios de libertad y autonomía, pero sobre todo debe ganarse el lujo del tiempo… de tener tiempo a su disposición.

 

María Isabel Rodríguez: Creo que el documental realizado para la televisión y para el cine no deberían tener grandes diferencias, si son productos de calidad. Ahora, ambos medios tienen diferencias que tienen  relación especialmente con los ritmos de montaje de las  películas. Si bien el cine tolera ritmos más pausados y un desarrollo profundo del tema, la televisión es rápida, instantánea y efímera, por lo que el documental debe estar estructurado de tal manera que piense en los cortes comerciales y mantenga la atención del telespectador. Creo que en detalle será el desarrollo argumental el elemento que se verá más afectado, si está pensado para cine o para televisión.

 

Diego Seppi: No sabría responder a esta pregunta.

 

Meritxell Subirós: En principio el formato y el tipo de plano, aunque no es indispensable. De la misma manera que las películas no se aprecian igual desde la pantalla de televisión, el documental pensado para cine –ejemplo: Baraka– no se apreciará igual de bien para televisión, pero esto no quiere decir que no se pueda pasar, ni que el mensaje no llega al público. Hay otros documentales en los que no se aprecia tanto la diferencia. What the Bleep we Know!? o La verdad oculta.   

 

Aram Vidal: La televisión suele tener parámetros más estrictos sobre el contenido de las obras, ya que llegan a un público heterogéneo y muy masivo. El cine, al poseer un sistema de clasificación por públicos, permite que se traten y exhiban todos los temas con cualquier matiz. En ese sentido, las obras elaboradas para el cine tienen una mayor libertad. La otra diferencia es el aspecto técnico, la televisión exige menos calidad de imagen, aunque eso es algo que ha cambiado bastante con la televisión de alta definición, pero de todos modos, el cine sigue exigiendo más calidad de imagen y sonido.

 
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