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encuesta
"El problema es la exhibición
en manos de empresas no interesadas por lo social"
Leonor Jiménez
¿Cómo evalúa el
panorama actual de la producción y exhibición de documentales en su
país? ¿Qué canales están abiertos, o podrían abrirse, para llegar al
público?
Marcelo Díaz:
La producción brasileña de documental ha crecido muchísimo. Existe hoy
una impresionante calidad y diversidad de temas y propuestas estéticas
que muestran el alto nivel de nuestro documental. Por otro lado, los
grupos de salas de cine ya no están tan cerrados al nuestro documental.
Acá en Brasil
existen programas del gobierno para el desarrollo del documental,
especialmente para la televisión. Todavía falta interés de los canales
de televisión por nuestras producciones o falta interés en coproducir
con el productor independiente. Existe un proyecto de ley (PL29/2007)
que, si es aprobado, será una revolución para el productor independiente
brasileño. Tendremos mucho más presencia en los canales, con producción
nacional e independiente, proveniente de todas partes del país (no sólo
de Sao Pablo o Río de Janeiro).
En el cine, me parece que aún es necesario crear mecanismos de
divulgación más fuertes para el documental y, especialmente, permitir
que el documental quede más tiempo en las salas para que más
espectadores tengan oportunidad de conocerlo y decidir si les gusta o
no. Es necesario descentralizar la exhibición, que se encuentra en manos
de pocos grupos a
un alto precio, dificultando que una parte más pobre de la población
pueda ver nuestras películas. En este sentido, iniciativas como el
Festival de Cine de los Pueblos del Sur, son un especial ejemplo.
Leonor Jiménez: En mi país, como he comentado al principio, hay un interés creciente
por la producción de documentales. El problema es la exhibición, en
manos de empresas no interesadas por lo social. Pienso que habría que
potenciar la exhibición alternativa... ciclos, festivales, muestras...
Internet sería una vía muy interesante de explorar.
Gustavo Laskier: En estos momentos en Argentina hay una gran cantidad de gente
produciendo tanto ficción como documental. Igualmente hay una gran
distancia entre grandes productoras, que son las que generalmente
acceden a los subsidios, y los pequeños productores, que lo hacen en
forma independiente. Habría que poner a consideración a la palabra
independiente, que hoy muchos la usan.
En cuanto a la
exhibición, hoy hay varias salas alternativas en Buenos Aires, y casi no
las hay en el interior del país, donde exhibir un documental de bajo
presupuesto. Lo problemático radica en la difusión, cuando no se
tiene acceso a los medios de comunicación. Creo que debería haber una
política seria en cuanto a esto. Mayores posibilidades para producir y,
al mismo tiempo, de exhibición y difusión.
Jordi Mariscal: Muy escaso. En México hay grandes documentalistas, como Juan Carlos
Rulfo. Los cines deberían darle más espacio a los documentales, incluso
apoyos económicos. Y los documentalistas también ser más responsables
para hacer producciones de mejor calidad.
Pablo Ortega R: En mi país, Costa Rica, hay muchas complicaciones para la distribución
del documental. Nunca se ha exhibido un documental costarricense en una
sala de cine comercial costarricense, y debe decirse que no han faltado
documentales en las últimas décadas. Tanto cines como canales de
televisión tienen un sesgo al mismo tiempo comercial como pro statu quo,
en las que visiones crudas, analíticas, o simple y sencillamente
independientes de la realidad no son bienvenidas. La situación se ha
agravado en un país en el que en apariencia hay mucha libertad de
expresión, pero que en la práctica hay fuerzas muy concretas, lideradas
por grupos salvajemente neoliberales, que invisibilizan los productos en
el mejor de los casos, o amenazan con demandas o violencia en el peor.
En el caso de Los piratas de la Placa Cocos, aparte de amenazas
de muerte a la familia de un científico que aparece dando declaraciones,
y una campaña de desacreditación en el periódico de la burguesía
nacional, tuvimos la suerte de contar con Internet (Youtube) para que un
público de más de 100.000 personas pudiera verlo. De otra manera, la
silenciosa censura del país habría seguido cumpliendo su labor de
siempre.
Fausta Quattrini: En la Argentina, donde trabajé en la última década, se han hecho muchos
esfuerzos para darle visibilidad a los documentales: existen nuevos
programas específicos en la televisión pública o en canales de cable y
se busca incentivar las salas de cine a programar obras del género
documental.
María Isabel
Rodríguez: El panorama actual
de producción y exhibición de documentales en Chile es alentador, con
una gran producción de películas rodándose y con importantes aportes
financieros a proyectos interesantes. Ahora bien, esta producción muchas
veces está ligada a proyectos que, por los aportes económicos que
recibe, tienen directa relación con los canales de exhibición y eso
genera restricciones para exhibir otras películas independientes. Muchas
películas financiadas con aportes estatales serán piezas seguras en los
más importantes festivales nacionales, dificultando el ingreso de otras
producciones independientes, que no han tenido dichos aportes.
Diego Seppi:
En Argentina, la producción documental es cada vez mayor. La principal
característica es su forma de producción independiente, en la mayoría de
los casos con escasísimos recursos y con equipos técnicos mínimos. Sólo
una pequeña parte de los documentales argentinos tienen una copia final
en 35 mm y han llegado a exhibirse en una sala comercial.
En general muchos
de nosotros como directores de documental directamente no afrontamos
nuestras producciones pensando en la posibilidad de terminarlas en 35mm
y creo que este es un punto a revertir para el futuro cercano. Por
supuesto que esta actitud deberá estar acompañada de normas de fomento
que nos permitan producir de esta manera.
Hasta hace poco
tiempo las posibilidades de exhibición de nuestros documentales se
limitaban casi exclusivamente a salas del circuito independiente. Desde
hace dos años, se han abierto dos ventanas de la televisión pública que
son Canal 7 y Canal Encuentro. Igualmente no siempre podemos obtener la
remuneración que correspondería por la cesión de los derechos de
televisación de nuestras películas.
Pienso que estamos
transitando un momento de evolución del documental como formato, en el
que debemos redoblar el desafío de seguir produciendo en mejores
condiciones y hacer llegar nuestros productos a un público que, sin
duda, está esperando encontrarse con estos materiales.
Meritxell
Subirós: Se proyectan pocos documentales en nuestro país. A través de
promociones y concursos se pueden descubrir verdaderos talentos a quien
se les abre las puertas para hacer una carrera brillante. Hay que
invertir más para, a la larga, recoger el fruto de la cosecha.
Aram Vidal:
En Cuba la situación es diferente a otros países. La documentalística en
la mayoría de los países se desarrolla a partir de la precompra que
hacen los canales de televisión. En Cuba eso no existe. La mayoría de
los documentales que se hacen hoy en Cuba se hacen a partir de pequeños
financiamientos que dan las instituciones interesadas en tratar algún
tema, o a partir del financiamiento independiente. La distribución se
hace principalmente a través de festivales, y pequeños espacios de
difusión. Pero aún así se siguen haciendo muchos documentales, en parte
porque la nueva tecnología permite que sea mucho menos costoso, y
también porque hay una amplia tradición del documental en Cuba –que en
décadas anteriores estuvo protagonizada por el Icaic–. Hoy en día, la
necesidad de expresión de los realizadores se impone por encima de la no
existencia de canales efectivos de producción y distribución del
documental. Creo que es algo que va a cambiar en el futuro, porque esa
producción va a continuar creciendo y se tendrán que crear canales que
ayuden a que los nuevos realizadores y, en general, a que la nueva
producción documentalística cubana crezca, se fortalezca técnica y
estéticamente, y comience a transitar por los canales de distribución
nacional e internacional. Creo que para cualquier país es esencial
proteger y fortalecer su cultura y su identidad, y la producción
audiovisual es una parte importante de la expresión y la reproducción de
esa cultura, ya que sus contenidos pueden llegar a tener un impacto
masivo, tanto a nivel nacional como internacional. |