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conferencias
"Si
llegaras de Marte y vieras todas las películas que se hicieron en los
últimos 20 años, tendrías una percepción absolutamente equivocada del
mundo"
Emir Kusturica, ganador del León de Oro en el Festival de Venecia en 1981
por ¿Recuerdas a Dolly Bell?, y de la Palma de Oro en Cannes por El
padre en viaje de negocios, en 1985, y Underground,
en 1995, entre muchos otros premios, estuvo de nuevo en el país. Vino a dar un concierto con la Non Smoking Orcherstra
y a ofrecer dos conferencias. Ya no es habitual que haga estas cosas, pero hizo una excepción por tratarse de
Venezuela, por razones políticas.
En Venezuela también hay una profunda simpatía por este realizador serbio
nacido en Bosnia. Además de que
ya vino una vez con su grupo musical, la Sala Margot Benacerraf exhibió
Papá está en viaje de negocios (1985) y después la
Cinemateca Nacional compró Underground e Historias en Super 8
(2001). También se han programado al menos otros dos de sus filmes: Gato
negro, gato blanco (1998) y El milagro de la vida (2004). En
síntesis, es uno
de los pocos grandes directores de la época actual que no trabaja en Hollywood cuyas
obras fundamentales han podido ser apreciadas como debe ser en el país, en los cines, y
no sólo en video, y que por la mezcla de profundidad y euforia en sus
filmes, llenos de música, bailes y personajes alocados, siempre ha parecido
un cineasta cercano a Venezuela, a pesar de su remoto origen balcánico.
Vértigo
ofrece la trascripción completa de la conferencia improvisada que ofreció
Emir Kusturica en el Celarg el 18 de abril, y de la sesión de preguntas y
respuestas. La traducción
directa del inglés es de la revista.
Estoy
muy contento de haber recibido esta invitación. Ya no estoy tan
dispuesto a ir a tantos lugares a presentar mi cine y mi música. Estoy
muy contento de estar aquí para tocar y hablar con ustedes. Creo y apoyo
a los políticos que tratan de hacer un sistema que funcione a favor de
los pobres. Cuando digo esto, no es un dogma. Pero, cuando tocamos
música por todo el mundo, frecuentemente vemos en la primera fila gente
con banderas del Che Guevara, de Jim Morrison, de todos los héroes del
pasado, y nos preguntamos: “¿Dónde está el lugar en el que los ideales
de esta gente son aplicados, en qué país”. Creo que el señor Chávez está
tratando tanto como puede de hacer algo que se corresponde con la
justicia y con la historia. Incluso cuando llegas a Venezuela, y ves los
rascacielos y cosas que fueron construidas muy probablemente en los
sesenta, que se parecen mucho a los resorts turísticos en el Caribe, se
hace muy agradable ver que eso no es sólo un resort, o hamburguesas,
sino que hay una lucha por la justicia que el mundo está olvidando un
poco. Esto para comenzar.
Imagino que esta discusión va a marchar entre la política y la estética.
Así que podría hablar otras cinco horas. Pero creo que es mucho mejor
que comencemos esta discusión y que, una vez que estemos en ella, yo
intervenga para decir y explicar lo que pienso. Yo me considero un
hombre del siglo pasado, y creo que la mayoría de ustedes va a ser gente
de este siglo, les podría dar algunas guías para pensar.
Para
comenzar, podría decir que la primera película la hice cuando tenía 23
años de edad, en 1980, y en ella descubrí que el cine debe
corresponderse con tu vida privada y tu forma de ver el mundo. Fui
afortunado de crecer en una parte muy pobre de Sarajevo, y aprendí
muchas lecciones al vivir en ese lugar. Uno de los principales
descubrimientos en mi primera película, que se titula ¿Recuerdas a
Dolly Bell?, es que en las zonas pobres, a diferencia de las zonas
ricas y de cualquier otra parte, hay sentimientos aristocráticos más
fuertes en la familia. La forma como se forjó mi visión del mundo está
muy enraizada en este filme, en lo que se refiere a la iniciación y al
comienzo de los procesos espirituales que se abren en el héroe
principal, un muchacho de 16 años de edad. Si en la actualidad tuviera
23 hoy y pensara “¿Qué diría hoy sobre el mundo?”, podría parecer que
las cosas han cambiado radicalmente y no hay nada en común entre los
ochenta y 2008. Pero eso de ninguna manera es verdad. En la parte pobre
de Sarajevo, o de Caracas, tenemos los mismos problemas, tenemos los
mismos sueños, la misma poesía. Lo que ha cambiado es que ya no se
necesitas una cámara enorme para hacer tu película. Si tienes una
historia sólida, puedes tomar tu teléfono y hacer un filme. A otro
nivel, sin embargo, la propaganda es difundida por el mundo entero a
través de los satélites. Tienes la sensación de que no hay pobreza, de
que no hay ningún problema, porque no llega a través de Hollywood. Si no
quieres hablar de los pobres, hablarás de lo que Hollywood le está
haciendo hoy al mundo.
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Si
llegaras de Marte, o de cualquier otro planeta, y cayeras en Los
Ángeles, y pasaras un mes ahí y vieras todas las películas que hicieron
en los últimos 20 años, tendrías una percepción absolutamente equivocada
del mundo. Pensarías que todo el mundo vive fantásticamente. Tendrías
videojuegos, que no son malos, por cierto, pero sólo videojuegos, lo
cual no es suficiente. Verías héroes en la gran pantalla que están
absolutamente desconectados de la vida real, y no tendrías ninguna idea
de los problemas existenciales y de otro tipo que tiene la gente de hoy.
Decir esto literalmente sería estúpido, porque hay algunas películas que
dicen cosas diferentes sobre la vida en la actualidad. Pero el número es
muy pequeño y, si vinieras de Marte, no te mostrarían esas películas.
Si
alguien me escuchara diría: “Este tipo, Kusturica, es simplemente un
antiestadounidense, porque Kusturica sabe, como muchas otras personas,
que hubo un Nuevo Cine Americano que nos hizo ver películas como Taxi
Driver o Toro salvaje”. ¿Por qué protesto estética y
moralmente contra esto? Si los ochenta nos dieron Taxi Driver y
Toro salvaje, y en la actualidad no hay nada de eso, debe ser
porque hay una maquinaria de lo políticamente correcto y de la
propaganda que impide que los ambientes sean buenos para crear filmes
como Taxi Driver, aunque tenemos más conocimiento, y más y más
razones para hacer Taxi Driver hoy. Ese es el entretenimiento de
Hollywood. Desde los noventa hay una ideología en Hollywood según la
cual todo debe ser justificado por el mercado, en términos de valor. Lo
que no encuentra una justificación en el mercado no tiene salida, lo
cual es absolutamente una mierda.
Taxi Driver es
un monumento a la unión de la estética y la moral. Cuando digo esto, es
porque estoy seguro de que esa época volverá otra vez. Para demostrar la
validez de lo que digo, déjenme darles unos pocos ejemplos estadísticos,
que no son los más importantes pero deben tomarse en cuenta. En este
momento hay en el mundo entre 1,5 millardos y 2 millardos de personas
que viven sin agua potable. En los ochenta el número era más o menos
igual, pero en las grandes ciudades del mundo la situación es ahora
mucho peor que en los ochenta. En las grandes metrópolis del mundo hay
una guerra civil que comenzó hace 10 años, por lo que es no lógico que
no veamos en las pantallas más y más dramas serios sobre los problemas
que tiene la gente en todo el mundo. ¿Es natural que a pesar del número
creciente de problemas ellos sean menos visibles? No: es propaganda. Es
una propaganda que favorece la “cultura científica”, que es la moda más
moderna entre los analistas y los críticos.
En
New Yorker, la revista de Nueva York, la llaman así: “cultura
científica”. ¿Qué significa eso? “Cultura científica” es algo que
distrae nuestra mente de los problemas existenciales. De vuelta a la
idea de si yo tuviera 20 años de nuevo en el mundo de hoy, si fuera
arrojado de otro planeta, tal como fui educado en los ochenta, y tuviera
que hacer una película en Caracas, haría una película como en los
ochenta. Haría una película sobre Pancho Villa, porque entiendo
totalmente las razones por las que ese hombre hizo una revolución. Si
fueran de Bosnia, donde yo nací, y vinieran a Venezuela, harían una
película sobre él, porque habrían crecido con las ideas de justicia,
pobreza y resistencia contra el Norte. Las razones estarían ocultas muy
en lo profundo de la forma como sientes, dentro de ti, lo que ocurre a
tu alrededor.
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La
cuestión es en qué ambiente creces. Si Hollywood crea ambientes en los
que no tenemos problemas, todos vivimos fantásticamente y sólo
necesitamos entretenernos, harás películas de entretenimiento. Si yo
hubiera crecido en el sur de Italia, trataría de expresar los
sentimientos sociales, la relación con mi padre, con mi hermana, con la
mafia local, con el equipo de fútbol.
Ahora
llego a la etapa en la que he hecho mi película. ¿Cómo hacer para que
sea reconocida y distribuida? Ahí llego al nivel de la dominación, en el
cual mi película, sobre mi nación, sobre lo que siento de la vida, no
encuentra salida. Eso me preocupa mucho porque, aunque puedo hacer una
película con mi celular, la pregunta es cómo la gente la va a ver.
¿Quién controla ese paso? ¿Quién va a permitir que esa señal llegue al
cine? Aquellos que tienen el poder.
El
futuro del cine está hoy profundamente conectado con la tecnología. Si
el mundo sigue tan centralizado como lo está hoy, ¿qué podrías hacer
para que tu primera película, tu segunda película tengan distribución
mundial, especialmente si sabemos que dentro de 10 años todos los cines
en el mundo van a proyectar en video? Para la distribución no se usarán
más las películas. La Warner Brothers, por ejemplo, enviará una señal
por satélite que llegará al proyector en el cine de tu localidad, y
serás absolutamente incapaz de interferir en este proceso porque eres
demasiado pequeño.
El
futuro parece muy oscuro, pero no lo es. Tenemos que luchar por todos
los valores morales y estéticos que heredamos del siglo pasado. Sin eso,
estamos muertos. Tendríamos que aceptar cien por ciento la dominación
por el hecho de que no podremos interferir en la forma en que las
señales son enviadas de un lugar a los cines en el mundo entero.
Es la
misma historia en el campo de la política. Después de la Segunda Guerra
Mundial se creó un cuerpo único que unificaba a todo el mundo, que se
llamó Naciones Unidas. Los últimos cinco bombardeos iniciados por
Estados Unidos no fueron aprobados por las Naciones Unidas. Uno de esos
bombardeos, realizado junto con los aliados de Estados Unidos en la
OTAN, duró tres meses en Serbia. La consecuencia fue la historia
inventada, y ampliamente difundida, de que Kosovo ya no era parte de
Serbia. Ha sido repetida y repetida durante seis o siete años, por lo
que la gente en el mundo está muy confundida acerca de lo que pasa en
Kosovo.
¿Cómo
fue justificado el bombardeo por Estados Unidos en el mundo entero?
Produciendo información absolutamente falsa. Aunque, no estás de
acuerdo, como muchos de nosotros en Serbia no lo estuvimos en ciertos
momentos, con Slobodan Milosevic, no es posible negar que ese hombre
llevó a cabo seis elecciones democráticas antes del bombardeo. Cuando
fue escogido para ser dictador, fue por otras razones, y en esa misma
época había muchos otros países en el mundo con un historial de derechos
humanos peor que el de Serbia. Pero, de repetir eso todos los días,
todas las noches en las noticias, en los medios, la gente, aunque
viviera en otro planeta, iba a comenzar a creer que Slobodan Milosevic
era un tipo malo, porque los medios hacen la verdad.
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La
verdad es demasiado débil sin los medios. Una vez que te han mostrado
como un tipo malo, tienes muchas dificultades para luchar contra ello.
Mientras el mundo estuvo preocupado por Milosevic, hasta que fue
declarado muerto, construyeron la base militar europea más grande en
Kosovo. Milosevic murió, y la OTAN tiene la base militar más grande de
Europa, por el número de tropas y por los equipos. Creo que hasta los
miembros de la familia de Milosevic comenzaron a creer que él era un
tipo muy malo, porque cuando los medios te sacuden tan fuerte, no crees
en nada más.
La
idea es que la gente que no conoce la historia ni sabe nada de Kosovo
escuche lo que dice la televisión, que Kosovo declaró su independencia,
y lo acepte como un hecho. La gente no sabe que es el corazón de la
tierra serbia, y de la cultura y de la historia de Serbia. Pero, ¿a
quién le importan hoy la cultura y la historia? Si tienes celulares con
cámara, eso pareciera que no importa. Pero yo creo que deberíamos
preocuparnos por ello, porque sin nuestra identidad, sin nuestra
cultura, no podemos sobrevivir. Son un elemento fundamental de la vida
humana, empezando por la religión y la cultura. De allí el caso de
Kosovo: querían anular eso. Por eso nos arrebataron Kosovo. Pero no han
entendido que no vamos a permitir que Kosovo quede fuera de Serbia.
Quizás ustedes piensen que estoy hablando de algo muy abstracto. Miren
lo que están haciendo ahora en Bolivia. Lo primero que hacen, cuando no
pueden recurrir a Hollywood, es que comienzan a interferir en tu
territorio y comienzan a trabajar en la separación. Sólo estoy poniendo
al descubierto un sistema que, según creo, está operando, y que necesita
ser señalado e identificado.
Todo
lo que les cuento es parte de una visión del mundo que creo que es
necesario mantener para poder tener una razón para hacer mis películas.
Es mi identificación ideológica, Si alguien quiere hacer cine, tiene que
encontrar de algún modo su propia identidad estética, moral e
ideológica. A menos que quiera especializarse en videojuegos, y no tengo
nada en contra de los videojuegos.
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