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entrevistas
Un acercamiento a Escriba,
software venezolano para la escritura de guiones
Escriba, un programa venezolano para la escritura de guiones, es
desarrollado por el autor de La Página del Guión (www.lapaginadelguion.org),
Frank Baiz,
quien piensa hacer una primera presentación en octubre, someterlo a prueba
en un seminario que dictará en Caracas en noviembre y comercializarlo a
partir de 2009. Por una parte, es un procesador de palabras, que
ayuda a escribir en el formato estándar de guiones. Pero Escriba combina esa función
con diversas herramientas para el desarrollo del guión.
El programa tiene un asistente para escribir la sinopsis estructural. Para
ello formula una serie de preguntas básicas, acompañadas de las
correspondientes explicaciones y e incluso de una serie de opciones
sugeridas para contestarlas. Una vez que se ha terminado de introducir las
respuestas, que deben ser muy precisas, Escriba redacta automáticamente una
propuesta de sinopsis que tiene todos los elementos que debe incluir, la
cual después puede ser pulida y modificada por el escritor. También tiene un
asistente para la construcción de las acciones y para hacer la escaleta, la
cual después puede ser pasada al procesador de palabras y reordenada, si se
lo considera necesario. La
ayuda que ofrece para ello se basa en una serie de modelos para que el autor
escoja el que prefiera, de autores de manuales como Robert McKee, Syd Field,
Christopher Vogler, etcétera. En este caso el programa también guía al
escritor por medio de preguntas que se desprenden lógicamente del paradigma
que haya decidido seguir. Finalmente tiene una herramienta para la
construcción de los personajes, que funciona de manera similar, y permite
hacer y manejar las correspondientes fichas, e incluso archivar los secretos
que guarda cada uno para usarlos cuando sea necesario. “El software hace las
preguntas que necesitas para que tu imaginación se dispare”, resume el
creador de Escriba.
Frank Baiz fue profesor de análisis fílmico y escritura de guión la Escuela
de Artes de la Universidad Central de Venezuela, se desempeña como asesor en
la Gerencia de Dramáticos de RCTV y dicta cursos de escritura de guiones de
cine y televisión. Hizo una demostración del programa Escriba para
Vértigo y conversó con la revista sobre él.
—¿Qué es el software para el desarrollo de historias y por qué es
importante?
—Hay
un mercado general de software para escritura que está muy desarrollado,
sobre todo en Estados Unidos. Hay varios tipos de software, que trabajan
en diferentes sentidos. Un primer tipo es el que se ocupa de la
organización de los materiales que requiere un escritor. Los escritores
organizan sus materiales de cierta manera para la investigación, para
disponer los datos según la estructura que quieren manejar y hacerlos
accesibles, etcétera, etcétera. Hay un software dedicado básicamente a
la organización cómoda, estructurada, funcional y accesible de esos
materiales. Esa En segundo lugar, particularmente en el cine, hay un
software dedicado a manejar el formato estándar de guión. En lugar de
tener una máquina de escribir como antes, que uno ponía los tabuladores,
hay un software que se encarga de que el formato se cumpla. En tercer
lugar hay un software que uno podría llamar “tutorial”. Es en realidad
una especie de libro convertido en software que, paso a paso, va dando
definiciones y, con esas definiciones, la gente va siendo orientada para
la estructuración de su trabajo. En cuarto lugar, discriminando esto con
mucho detalle, hay un software que se dedica al desarrollo de historias.
Un software de desarrollo de historias es un software, entre comillas
“inteligente”, que tiene un modelo detrás y que permite la
estructuración de la historia de la forma más rigurosa. Es el menos
abundante, porque requiere de un modelo teórico de lo que es la
estructura. Hay uno, muy conocido, que se llama Dramatica Pro. Obedece a
un modelo de estructura dramática muy elaborado por unos autores
norteamericanos, Melanie Ann Phillips y Chris Huntley. Ellos son los
creadores de ese software. Dramatica Pro es un excelente software, que
tiene un modelo muy complejo y que realmente le permite al escritor una
estructuración rigurosa de su material dramático. Pero entre los
handicaps que tiene uno podría decir que parte de una teoría muy
elaborada y muy abstracta. Usarlo requiere una preparación previa
bastante fuerte para poder comprender el modelo y sacarle provecho al
software, porque lo que hace es que rinde algún tipo de informe de las
relaciones entre los componentes que tienes. Eso debe ser interpretado,
y esa interpretación puede servir de guía para la escritura del guión.
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—¿Qué modelo sigue Escriba y en qué se diferencia del de Dramatica?
—El
modelo que estoy desarrollando en mi software es enteramente mío.
Después de haber trabajado tanto en esto, y de haber aprendido
trabajando, en un momento me planteé escribir un libro que no fuera
sencillo y banal o profundo e inextricable, sino que fuera sencillo y
profundo, y eso era muy difícil. En el trance, en un momento en que
estaba con una amiga explicándole cómo funciona un software, ella me
dijo: “¿Por qué no haces tu software?” En ese momento me di cuenta de
que todo lo que venía preparando para mi manual, para mi nuevo libro,
podía traducirse en un software. Entonces, ese modelo es un modelo
propio. ¿En qué se diferencia, por ejemplo, del modelo de Dramatica? En
que ese es un modelo muy particular, que tiene una concepción de la
historia muy particular y es muy abstracto, y lo que yo he desarrollado
es un modelo, también abstracto, pero con otra concepción de la
estructura dramática. Quizás es más sencilla pero, a mi manera de ver,
conecta las cosas que hay que conectar en un modelo funcional.
—La
idea es muy sencilla. Cuando cuentas una historia hay preguntas que son
más importantes que otras. Cuando vas a crear un personaje, hay cosas
que son más pertinentes que otras. Lo que he tratado de desarrollar en
el software es que, a partir de las preguntas que hay que hacer, permita
llegar a los datos que hay que tener para que la sinopsis tenga lo
básico de la estructura, al igual que el story line, o el perfil
de los personajes o la escaleta. Que tengan lo que se necesita
realmente, lo esencial, y que todo lo demás sea “adorno”, por decirlo
así. Muchas veces, el hecho de que la escritura se asuma como un
paralelo con la realidad hace que se hagan muchas preguntas que no son
pertinentes. Conozco gente que trabaja en estas cosas y se interesa más
por el signo zodiacal que por la función del personaje. Eso es muy
bonito, muy poético, muy libre, pero con el signo zodiacal puedes lograr
mucho menos que con saber si el personaje mató o no mató, o qué
vinculación tiene con el conflicto principal de la historia. De lo que
se trata es de hacer las preguntas que deben ser, y dejar de lado las
que no interesan. Luego esa parte esencial puede complementarse con la
famosa tridimensionalidad: dimensión física, psicológica y social.
—¿Podría mencionar algunos ejemplos específicos de diferencias entre
Escriba y Dramatica Pro?
—Dramatica
asimila el hecho de contar una historia a resolver un problema. Toma la
idea abstracta de problema y la usa para explicar el proceso interno de
los personajes en una historia y el proceso externo de resolución de
conflictos. A partir de esa conexión elabora un modelo que pueda
explicar tanto los procesos subjetivos como objetivos en una historia.
Es un modelo abstracto que hace uso de toda una semántica propia de
ellos. digamos que por ahí se va. Mi preocupación es que tanto el
software como la teoría con relación al guión han tenido una especie de
hipertrofia aristotélica en algunos aspectos, no sé si porque vienen de
autores norteamericanos. ¿Qué es esa hipertrofia aristotélica? Pensar
las historias como una serie de acontecimientos externos, peripecias que
afectan a un personaje. Eso tiene un correlato en el aspecto interno,
emocional de los personajes. Pero la conexión entre los aspectos
internos y externos no ha quedado clara en muchos de los modelos,
incluso en los manualistas más reputados del guión. De lo que se trata,
entonces, es de cómo conectar los procesos externos en una historia con
los procesos internos.
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—Lo que
he querido desarrollar en mi modelo es que dé cuenta de una manera mucho
más clara de esa conexión y ayude al escritor a desarrollarla. Sabiendo
lo que quiero hacer con un personaje, en términos internos, que me ayude
a expresar eso en lo externo, y correlativamente, sabiendo lo que le
pasa a un personaje, que me ayude a saber cómo eso incide en su
interioridad, de una manera rigurosa. Los modelos de Syd Field,
Christopher Vogler, Michael Hauge hacen esa conexión metafóricamente, y
lo que he querido es desarrollarla de una manera que no sea metafórica
sino funcional. Dramatica hace esa conexión de una manera y yo de otra.
Lo esencial es el aspecto teórico del asunto.
—Esa “hipertrofia aristotélica”, ¿es un problema característicamente
estadounidense?
—No
se trata de valoraciones de ningún tipo. Toda historia es, a la vez, dos
cosas: lo que le sucede a un personaje en su exterioridad y lo que le
pasa por eso que le sucede. Edipo rey es lo que le sucede a un
personaje por haberse enterado de algo de lo que no debió enterarse y la
indagación de cuál es ese secreto, por una parte, y por otra el efecto
que eso tiene en su idea de sí mismo, en su identidad y en su
emocionalidad. Una historia es esas dos cosas. Dependiendo de los
géneros, hacen énfasis en un aspecto o en el otro. Por ejemplo, en el
cine de acción norteamericano, lo más importante es lo que sucede hacia
fuera. A pesar de que hay algunos aspectos internos, se desarrollan
estereotipadamente. Para ir al otro extremo, en el drama o incluso en el
melodrama, el énfasis es en el efecto en la interioridad, y lo que
sucede afuera es más o menos sencillo. Todo comprende esos dos
elementos, y lo que creo es que se ha desarrollado el estudio de los
elementos externos. Se le ha dado mucha importancia a la peripecia por
encima de la anagnórisis. Lo que he tratado, justamente, es que mi
modelo permita explicar tanto el funcionamiento de una historia de
peripecias como una historia de cambios internos, porque son,
simplemente, diferentes énfasis en una estructura que liga los dos
componentes.
—¿Por qué usted insiste tanto en definir la estructura básica y ceñirse
a ella?
—Esa
es una pregunta relativamente sencilla de responder. Una de las cosas
que he visto que está en boga en las escuelas de cine, sobre todo en el
extranjero, en los países donde están desarrollando industria, es la
idea del pitching: poder contar una historia en muy poco tiempo y
en lo esencial. Cuando te metes en este mundo y vas a vender una
historia, lo primero que te pregunta un productor, si sabe de su
negocio, es: “¿Qué pasa en tu historia? Dímelo en cuatro palabras”. Hay
un autor que se llama Blake Snyder, que tiene un libro bastante bueno
sobre guión y tiene un software incluso. Él pone énfasis en cuál es tu
story line, en cómo cuentas la historia en una línea. Una
historia llega a ser una historia cuando tiene una estructura que se
puede decir en pocas palabras. Eso es lo que llamo estructura básica.
Cuando uno va a escribir una historia puede tener una especie de idea
difuminada, una especie de sopa en la que tiene el tema, la historia, el
personaje, los acontecimientos, el arco del personaje, escenas de
adentro, escenas de afuera, desestructuradas. La estructura básica caza
todo eso para que se entienda qué es lo que se quiere contar. Siendo
exagerado, si tuvieras que presentar tu historia, y la organizaras con
esto, podrías hacer el pitching mañana.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info |