07/08
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entrevista

Jorge Luis Sánchez
(Foto: www.bennymorefilm.com)  

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"Esta película es sobre
el Benny que fue, pero que también pudo haber sido"

 

 

El Benny, una película cubana coescrita y dirigida por Jorge Luis Sánchez e interpretada por Renny Arozarena en el papel del protagonista, se exhibe desde hace dos semanas en salas de cine en Venezuela. El atractivo del filme se deriva a primera vista de que se trata de una cinta sobre Benny Moré, uno de los artistas más destacados de la música de la isla en todos los tiempos, pero también a que es una cinta de una esmerada aunque austera reconstrucción histórica, bien fotografiada en cinemascope, con un cuidadoso trabajo de color para marcar el paso del tiempo, una impecable reelaboración de la música de los años cincuenta y un sonido que no cabía ni siquiera soñar en la época del cantante. Las grabaciones se hicieron en los Estudios Abdala, en Cuba, y en el estudio del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (Icaic).

El filme no es una biopic tal como las que ha acuñado Hollywood. Renuncia por completo a la tarea de contar toda la vida del artista y opta por distanciarse de las trilladas fórmulas para relatar el ascenso hacia el éxito y la posterior caída, como es de rigor en las producciones del género en la industria estadounidense. Prefiere darle más peso, en cambio, a cuestiones sociales relacionadas con el funcionamiento de la industria de la música, por ejemplo, marcada siempre por el abuso y las estafas cometidas contra los creadores, y a otras miserias laborales de las estrellas del espectáculo. Destaca El Benny, finalmente, por la interpretación de Arozarena, quien logró encarnar el Benny Moré que pudo haber sido, como dice el director, a pesar de las diferencias físicas con el personaje real y a través de un largo proceso que incluyó desde la pérdida de peso hasta aprender a bailar como lo hacía el artista.

Vértigo entrevistó a Jorge Luis Sánchez para conocer un poco más de la película, la segunda producción de Cuba que se estrena comercialmente en menos de un año en el país.

 

—Usted ha dicho que El Benny no es una película biográfica, o una “biopic”, como se dice en el argot estadounidense. El trabajo con los géneros, sin embargo, entre los cuales está la biopic, ha sido señalado como una tendencia actual del cine cubano. ¿Por qué decidió distanciarse de ese género?

 

—No creo que las biopic formen parte de una tendencia actual en el cine cubano.  Sobre mi película, a mí no me incentivaba hacer una película ortodoxamente biográfica sobre Benny Moré. No pocas de las biopic que he visto han sido bastante light y como plagadas por una misma fórmula dramatúrgica, en la que los contextos, que tanto modelan y definen a cualquier mortal, casi siempre están escamoteados, no interesan. En el caso de un genio musical como lo fue Benny, que no estudió música, le suelen elogiar tanto este aspecto, lo cuál es cierto, que terminan reduciéndolo a casi un animalito de gigantesca intuición. No sé si logré distanciarme de ese género, pero sí me esforcé por zafarme de esa mirada, con la modesta aspiración de que se entendiera mejor a un hombre y sus circunstancias,  colocándolo a él en el centro de determinadas y complejas coyunturas sociales y políticas que le tocaron vivir. Manejé una premisa. Esta película es sobre el Benny que fue, pero que también pudo haber sido.

 

—¿Qué le llevó a trabajar el tiempo de la manera como lo hizo en la película?

 

—Para mí el cine es síntesis y selección. No es posible mostrar toda la vida de un hombre en dos hora de película. El montaje, hecho por Manuel Iglesias, debía entender esto. 

 

—Recientemente al menos dos películas cubanas se desarrollan entre los últimos años de la dictadura de Batista y el comienzo de la revolución: una es El Benny, otra La edad de la peseta, de Pavel Giroud. ¿A qué atribuiría el interés por los acontecimientos de esa época y que tiene de importante en particular para usted?

 

—Una coincidencia. Últimamente el cine cubano no había ahondado en los años de la década del cincuenta. No obstante que todas las décadas en Cuba se prestan para hacer miles de filmes, musicalmente buena parte de los años de esa década los lideró Benny.

 

—En la película los cambios temporales y del campo a la ciudad están claramente marcados en la fotografía. Cuénteme un poco de cómo hizo ese trabajo y cómo fue el proceso técnico para alcanzar ese resultado.

 

— Esta película se filmó en súper 35 mm. Luego se bajó a HD para hacer todos los complejos procesos digitales de postproducción. Por último se subió a 35 mm, cinemascope. Fue un extraordinario trabajo de mucho rigor por parte del director de fotografía, José Manuel Riera. 

 

 
 
Trailer de El Benny
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—¿Por qué eligió a Renny Arozarena para el papel de Benny Moré y cómo fue el trabajo con él para que diera el personaje?

 

—Fue el único actor, luego de muchísimos y agotadores casting, que me pareció más adecuado para interpretar a Benny. Eso de cantar y proyectar un determinado y convincente sentimiento no lo lograron otros. Finalmente fueron dos años de apropiación del personaje, en los que, además de estudiar todo lo escrito, ver el material fílmico que existe sobre Benny, conocer a familiares y amigos, más hacer una rigurosa dieta, Isidro Rolando, el coreógrafo, lo entrenó profesionalmente para lograr todos esos movimientos que en Benny salían de forma orgánica, natural.

 

—¿Cómo fue trabajo que se hizo con las grabaciones de Benny Moré y la música creada para especialmente para la película?

 

—Toda la música que Benny grabó fue hecha, en su momento, con sonido mono y estéreo, lo que limitaba el uso de la tecnología actual del sonido en el cine, que ya va por el conocido 5.1 y hasta 7.1. Es decir, que el sonido en la pantalla sale por cinco o por siete lugares diferentes, envolviendo al espectador en una ilusión de realidad. Por esa razón decidimos el productor Iohamil Navarro, Juan Manuel Ceruto, el músico, y yo, que había que rehacer toda esa música y hallar una voz de similar timbre, aspecto este que ya yo había adelantado con Juan Manuel Villi, el cantante que finalmente puso la voz. Sin agregar una nota musical, Ceruto hizo un trabajo impresionante al transcribir todos los arreglos originales y dirigir luego las ejecuciones, buscando todo el tiempo la fidelidad absoluta. Este trabajo era decisivo, no tenía alternativas. O salía bien o no había película. 

 

—Actualmente el cine cubano parece atravesar un buen período. Hay varios largometrajes que se han hecho en los últimos años y otros tantos por estrenarse. También está el fenómeno de los llamados nuevos realizadores cubanos. ¿Cómo percibe usted el escenario en este momento y cómo ve el futuro del cine en Cuba en los próximos años?

 

— Percibo que la producción se está levantando y que se ensancha el espacio en el que participan las diferentes generaciones que hacen el cine cubano actualmente, lo que debe redundar en una mayor diversidad temática, expresiva y de puntos de vista.

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info

 
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