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cine venezolano
"He observado que en los
últimos años ha venido naciendo una pequeña cultura de cortometrajes que el
público está aceptando satisfactoriamente" -
Juan Fermín
1. El cine venezolano, en
lo que a largometrajes de ficción respecta y también a largos
documentales, atraviesa un buen momento desde 2006, como consecuencia de
la entrada en vigor de la Ley de Cine. Independientemente de las
dificultades que haya para exhibir los filmes, ¿cómo percibe usted el
panorama en el caso de los cortometrajes? ¿Es igual de promisorio en lo
que a la creatividad respecta?
Liris Acevedo: Con respecto a los cortometrajes que he
podido ver antes de partir del país (actualmente me encuentro en
España cursando un postgrado), considero que efectivamente el apoyo a
la producción para cortometrajes con respecto a años anteriores es
destacable. Lo dice quien ha intentado permanecer dentro del cine
por algún tiempo, y quien introdujo muchas veces varias cientos de
cuartillas de guión para cortometrajes con la esperanza de recibir
apoyo financiero para realización y casi nunca lo obtuvo. En ese
sentido, considero que el esfuerzo del CNAC es importante y
continuado, lo cual de alguna forma abona el terreno para que
nuestra cinematografía adquiera cada vez un mejor nivel.
En lo que respecta “a la
creatividad”, creo que no es ni mejor ni peor
que en años anteriores, simplemente estamos viendo que más personas
pueden expresarse y eso redunda en beneficio no sólo del creador
sino del espectador y la industria incipiente. De ese modo,
estaremos viendo más cosas, más puntos de vista, más formas de
contar y de ver el mundo, y así nuestra narrativa irá depurándose a
la vez que recorriendo sus propios caminos para lograr encontrar una
forma propia, auténtica de expresión, tanto técnica como
artísticamente.
Con esto quiero decir que lo que no se veía en años
anteriores y se está viendo ahora (quizás como en la época del Super
8 o de la década de los ‘70) es que hay una mayor cantidad de
personas haciendo, hablando, expresando sus visiones a través del
apoyo para la realización de sus cortometrajes, y esto es muy bueno
porque al fin podremos empezar a debatir sobre el mundo que refieren
esas representaciones, y sobre la manera en que lo vemos, lo
asumimos, lo procesamos y lo entendemos con el fin de mostrarlo a
otros como una idea personal. Es decir, al fin estamos andando el
camino de la reflexión a partir de las imágenes que cada quien tiene
del mundo que lo rodea, hecho del que habíamos carecido en los
últimos años -principalmente en la década de los 80 y 90-, cuando el
diálogo de imágenes y perspectivas del mundo de creadores se había
interrumpido abruptamente dejando en su lugar un enorme silencio que
no nos permitió pensarnos, reflexionarnos, criticarnos
constructivamente para salir de las trampas del ego, todo ello
posibilidades que otorga la maravilla y el poder de la
representación cinematográfica. Entonces, lo que antes fue un vacío
de representación llenado por imágenes impuestas, muchas de ellas
importadas, hoy lo vemos llenándose de nuevas voces y nuevas
imágenes las cuales, diciendo más o menos, están defendiendo un
punto de vista único y original sobre el mundo, y es eso lo que me
parece destacable de este momento en el panorama del cortometraje
nacional.
Poco a poco, pienso yo, las narrativas en sus diálogos,
irán encontrando sus caminos y es entonces cuando quizás podremos
debatir sobre otros aspectos más complejos como “lo promisorio de lo
creativo”, o si de verdad hay evolución en los lenguajes, y esas
cosas que siempre refieren los teóricos. Pero ahora mismo el momento
es de contarnos, de relatarnos desde las posibilidades y carencias
de cada “cuentacuentos audiovisual”, y así comenzar a explorar de
nuevo las reglas básicas del oficio y comenzar a tender reflexiones
teóricas sobre nuestro arte y nuestro quehacer, pero lograr hacer lo
primero con la libertad y espontaneidad adecuadas, me parece que ya
es todo un avance.
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Carlos Caridad Montero:
Durante casi toda la década de lo 90 y buena parte de la
siguiente, cuando los largometrajes venezolanos, de ficción y no
ficción, hacían poco ruido en los medios (o el que generaban,
era negativo), prácticamente el formato del cortometraje dio la
cara en los festivales internacionales por el cine venezolano.
A lo largo de casi tres lustros, el corto venezolano tuvo
presencia (y éxito) en los festivales de Sundance, Venecia,
Clermont Ferrand, Biarritz, Cartagena, Cannes, Sao Paulo, La
Habana. Hemos tenido cortometrajes que pueden considerarse ya
clásicos. Y que desgraciadamente están engavetados, poco
exhibidos, y por eso pasan inadvertidos.
Sin temor a exagerar, puedo asegurar que la muestra de cortos
venezolanos exhibida en Cannes en el 2006, en la sección de
Tous les Cinemas du Monde, era superior a la otros países en la
misma muestra. De hecho, exceptuando mi película claro está, se
me antojó superior a la competencia oficial de la Semana de la
Crítica. Aunque no mejor que el corto que ganó, Bug, uno de los
mejores que he visto en mi vida.
Beatriz Ciliberto:
Si es
cierto que el cortometraje atraviesa por un buen momento.
Pienso que es
el comienzo de un largo camino. El tener dificultades de exhibición a la
larga significa el no lograr de terminar realmente tu obra. El formato
corto no ha encontrado o formado su publico, ni forma exacta de difusión,
dejando a un lado los festivales.
Juan Fermín: Creo
que también se está entrando en un buen momento para la realización de
cortometrajes. He observado que en estos últimos años ha venido naciendo
una pequeña cultura de cortometrajes que el público está aceptando
satisfactoriamente. Por lo que veo un buen panorama en lo que a la
creatividad respecta.
Mariana Fuentes:
Considero que el panorama para los cortometraje se perfila
igualmente muy positivo. Veo que es bastante promisorio en cuanto a
creatividad, y que los cortos son cada vez mejores a nivel de
historia, dirección y actuación.
Hernán Jabes:
Pienso que si bien gracias a la ley de cine podemos producir más
películas, también debemos considerar que las películas que se están
produciendo en su mayoría no llenan las expectativas del espectador.
Seguimos fallando en lo que a guión se refiere y por lo tanto nuestras
historias están quedando frías en el tiempo. Basta analizar la respuesta
de la taquilla para darse cuenta. De todas formas hay que celebrar los
tiempo que corren pues creo que a medida que un cineasta pueda hacer
películas las hará mejor cada vez, haciendo inevitable que con el tiempo
nuestro lenguaje crezca, pero creo que ustedes estarán de acuerdo
conmigo, aún estamos en pañales.
Con respecto a los cortometrajes, creo
que creativamente está pasando lo mismo, pocos guiones destacan y, más
aún, pocos son llevado a cabo con destreza por sus realizadores. Hay
buenas ideas pero al llevarlas a la realización estamos fallando. Por
otro lado la producción de cortos no ha crecido y menos aún su
posibilidad de exhibición. Claro, con las nuevas alternativas de
formatos hay muchas personas haciendo cosas pero no dejan de ser ensayos
experimentales o trabajos amateurs en su mayoría. En todo caso,
bienvenidos sean. Pero por favor, seamos autocríticos para poder crecer.
Tuki Jencquel: Creo
que sí existe un auge en la producción de cortos, aunque confieso
que no he visto muchos, pero es porque no no me he enterado de los
estrenos.
Harold López Garroz:
Es difícil hablar del panorama de los cortometrajes, especialmente en
cine, porque cada vez se producen menos. La cantidad de apoyo que brinda
el CNAC ha mermado al punto que hace dos años se aprobaron 19
cortometrajes y este año apenas 2 (aunque todavía el CNAC no ha
publicado una lista oficial).
He tenido la oportunidad de ver algunos
cortometrajes estudiantiles en Viart y pareciera que hay propuestas
interesantes a nivel de video. Sin embargo, si el CNAC sigue
disminuyendo el apoyo a los cortometrajes en cine, no creo que se pueda
hablar de un panorama positivo de este género en formato 35mm. Con la
disminución de cantidad se puede suponer una paulatina disminución de
calidad.
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Héctor Palma:
El objetivo fundamental de la modalidad del cortometraje para
un realizador, en su mayoría, es poder experimentar por primera vez la
dicha de contar una historia y de hacer realidad el sueño anhelado de
hacer cine. Parte de una necesidad primaria de establecer los primeros
contactos con las herramientas visuales, los recursos narrativos, las
capacidades individuales, incluso con nuestra esencia como artista. En
este sentido y partiendo de esta premisa la experiencia siempre será
positiva y promisoria en términos creativos. Es por ello que el tema de
su exhibición, contradictoriamente a lo que se espera, pudiera resultar
secundario, o al menos no determinante para su realización, a diferencia
de un largometraje que nace para ser exhibido. Es por ello que, a pesar
de los avances que se han obtenido con la Ley de Cine para la exhibición
de largometrajes en nuestro país siempre el avance para el tema de los
cortometrajes irá detrás, con un poco mas de lentitud. Visto de otra
manera, el cortometraje pudiera tener un futuro muy ingrato para el
realizador porque después de tanto esfuerzo no tiene la exhibición que
se quisiera y la lucha es mayor. La participación en festivales termina
siendo su destino y el anhelo de dar el paso a realizar un largo se
acorta o se alarga en la medida en que lo vamos deseando y trabajando en
ello.
Antonio Savinelli:
Creo
que actualmente en Venezuela a raíz de la aprobación de
la Ley de Cine, los cineastas venezolanos estamos
perdiendo el sentido verdadero del cortometraje:
formación. Me
produjo mucha sorpresa ver que en la convocatoria pasada
del CNAC, había inscritos 21 proyectos de largometrajes
para largometrajes de ficción en óperas primas, y 28 en
cortometrajes. Lo
cual evidencia que el cortometraje está siendo relegado
a un segundo plano. Y muchos realizadores están obviando
que justamente el género del cortometraje sirve para
formarse y encontrar un estilo propio.
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