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entrevistas
"Conjugué mis tres pasiones: el
fútbol, el cine y la historia"
Pasión Rojiblanca, un documental de Roberto Rojas sobre Estudiantes de Mérida, fue presentado
en Caracas, en la Cinemateca Nacional, el sábado. Es una película que narra
la historia del equipo de fútbol fundado en 1971 y es el resultado de 8 años
de trabajo del director, que comenzaron en 1999, cuando Estudiantes llegó a
los cuartos de final de la Copa Libertadores, y ocupó el quinto lugar entre
los clubes de Suramérica y el puesto 43 en el mundo. Rojas cursaba entonces
el tercer semestre en la Escuela de Medios Audiovisuales de la ULA y
emprendió la realización de la cinta como fanático del fútbol, sin
financiamiento. En ella colaboraron 5 camarógrafos que hicieron
fotografía en video, entre ellos Alejandra Fonseca, y José Cuesta, que
registró las imágenes en 16 mm. La música la hicieron Nascuy Linares, Rafael
Garnica y el grupo Submarino. El filme pudo terminarse gracias al apoyo de
la alcaldía de Mérida, y ha sido estrenado antes en esa ciudad y en el
Festival de Cortometrajes de Barquisimeto.
El documental destaca principalmente por las imágenes que logró recopilar el director sobre momentos clave en la historia del club. También por algunas secuencias en las que la cámara penetra en los territorios vedados a los aficionados e incluso a la televisión, como el camerino. Hay partes del filme que hacen evidente la difícil situación del fútbol profesional en un país donde el principal deporte es el beisbol.
Pero también otras que hacen manifiesto que la afición merideña es capaz de
crear en el estadio un ambiente como el que se ve en los países de larga
tradición futbolística.
—¿Cómo trabajó con los archivos?
—Como es Mérida fue fácil en cuanto a la cuestión de los derechos, y porque es una ciudad pequeña y Estudiantes es una religión. La gente, independientemente de que vaya o no al estadio, siempre está pendiente del equipo. Las imágenes estaban en manos de aficionados, principalmente, y de los canales regionales. Hay algunas cosas en 16 mm del Departamento de Cine de la ULA, que son las imágenes de cuando inauguraron el estadio, en 1969. Las hizo Jorge Solé. Después hay aficionados que iban con su cámara Super 8. A partir de 2000 para acá todo es registro hecho para el documental, con la excepción de unas imágenes de Meridiano TV y ESPN
que fueron cedidas, porque la señal la levantó Mérida y la televisora tenía
los derechos. Yo recopilé el archivo para que le quede al equipo, que no lo
tiene.
—¿Qué puede aportar un documental sobre el deporte en una época en la que los espectáculos deportivos tienen tanta presencia en la televisión?
—¿Qué es lo que muestra la televisión normalmente? El partido. Creo que fui
un poquito más allá. accedí a algunos momentos íntimos de los jugadores.
Logré la confianza para que me hicieran parte de eso y poder hacer un
registro documental que normalmente no ve el aficionado. Creo que eso es lo
único diferente a la televisión, y lo que lo hace atractivo también, porque
mucha gente me dice: “Yo nunca había visto la arenga. No sabía que se decían
esas cosas”. En el fútbol latinoamericano hay mucho de ese vínculo religioso
de Dios, la bendición, oremos... Eso no lo ve uno en un partido.
Roberto Rojas ha realizado varios cortometrajes y fue director de sonido de Mataron a Fausto alegría
(2005) y El Cartero Wayúu (2007). Trabaja en un documental sobre el
Departamento de Cine de la ULA, que en 2009 cumple 40 años de fundado.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info |