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cine venezolano

El café de Lupe

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"Pienso que esa ley en un plano real no es aplicable, porque el cortometraje ya tiene sus canales de exhibición"- Antonio Savinelli
 

 

2. La Ley de Cine establece la obligatoriedad de exhibir cortometrajes nacionales en las salas. ¿Ha realizado alguna gestión ante las distribuidoras para lograr que esto se cumpla en el caso de sus películas? ¿Por qué? En caso de que la respuesta sea afirmativa, ¿cuáles fueron los resultados?

 

Liris Acevedo: Con respecto a haber hecho alguna gestión con las distribuidoras para que proyecten mi cortometraje, sólo lo he intentado con Amazonia Films, por medio de la cual mi corto participó en un concurso al cual no quedó seleccionado. Al respecto debo decir que, independientemente que haya quedado o no, la presencia de cortos venezolanos en ese festival celebrado en Barinas en el año 2007, me pareció escasa e insuficiente, contradiciendo mi experiencia directa de ver la filmación de tantos cortometrajes a la vez y que sólo haya sido seleccionado uno o dos para tal exhibición. La mayoría de los seleccionados fueron cortos de otras partes de Latinoamérica y el mundo, y el porcentaje de venezolanos era irrisorio. Pero lo que me parece más destacable no es que en un festival mi corto u otros cortos venezolanos no hayan sido seleccionados, sino la poca cantidad de festivales que, en este caso Amazonia, nos ofrecía para poner a concursar o, algo más importante, para mostrar nuestros trabajos a otras personas.

 

Sabemos de la dificultad de exhibición de los cortometrajes en general, precisamente porque no tienen salida comercial ni reintegro económico, por lo que los festivales son casi los únicos espacios donde un corto puede exhibirse. Si el cortometraje no llega a ser oficialmente seleccionado para competir por no llenar determinados estatutos, al menos debería poder ser exhibido en un espacio alterno, hecho que aún no ocurre ni siquiera en Venezuela y que debería comenzar a ocurrir. Porque el espacio para mostrar nuestros trabajos y reflexionar sobre ellos (salas alternativas y de ensayo, pero también espacios tomados o rehabilitados para el debate y la exhibición, así como revistas, hojas de lectura y periódicos que circulen libremente para todo público en la calle y que refieran esas obras realizadas) no existe aún en ninguna parte del país, y es necesario y vital que los haya para que no se pierda el enorme esfuerzo que se está haciendo para apoyar su realización. Personalmente, me ha costado mucho esfuerzo exhibir mi cortometraje tras haberlo terminado, desde su estreno (en la Cinemateca Nacional) hasta sus posibles exhibiciones en concursos y festivales, y ello lo atribuyo a cierto reordenamiento de la propia plataforma de cine en nuestro país. Siendo honesta debo decir que no me ha sido nada fácil pedir apoyo para hacer una segunda copia en 35 mm en vista que la primera tuvo defectos, o para hacer las copias subtituladas para enviarlas a otros países no hispanohablantes, así como para pedir apoyo para la comercialización - afiches-, pues la cantidad de cosas que me ha pedido el CNAC, excede en algunos casos las condiciones reales de la realización de un cortometraje. Sin embargo, obtenido finalmente el poyo con los afiches tras un año de insistencia, ahora padezco porque mi corto no ha sido aceptado en ningún festival hasta el momento ni exhibido en otro espacio fuera de su estreno, por lo que he hablado muy preocupada con diferentes personas encargadas de ello en el CNAC (desde enero hasta diciembre 2007) y me han asegurado que aunque lo han “movido”, simplemente el cortometraje no ha corrido con suerte.

 

Por tal razón, mi preocupación es enorme porque por una parte, no veo cómo pueda yo de alguna manera devolver la confianza que han tenido en mí al momento de apoyarme en la realización de mi trabajo, y por otra, porque no he visto posibilidades de mostrar a otros mi trabajo para que sea criticado, visto, disfrutado o maldecido. En cualquier caso, creo que ya estaría poniendo mi granito de arena para colaborar en la discusión y el debate sobre el panorama de cortos venezolanos actuales. Pero no ha podido ser.

 

Cunaro de Alexandra Henao

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Carlos Caridad Montero: No. No lo he hecho, porque me parece contraproducente para la obra misma. El público, el gran público venezolano, no está acostumbrado ni espera que le pasen un corto antes de la película por la que pagó. De allí que pueda reaccionar negativamente contra la obra. Me parece que la exhibición de cortos en salas no especializadas no es lo ideal.

 

Beatriz Ciliberto: Existe la obligación, pero desgraciadamente las distribuidoras no han aplicado esta ley para su provecho ni para el nuestro como realizadores de cortos. Sólo he visto cortometrajes exhibidos dentro de marcos especiales, los cuales se han presentado en períodos y salas reducidas.

 

Juan Fermín: Justo en estos momentos estoy pasando por dichas gestiones y espero que la respuesta sea positiva. Sin embargo creo que hay muchos otros procesos que intervienen en el hecho de que se pueda o no proyectar un cortometraje en salas, como transferencias de video a cine, etc. Para mí es en esos procesos en donde puede haber más dificultades. Luego de tener un corto listo para ser proyectado en sala no debería haber ningún problema. No he llegado a ese último paso de la cadena, pero espero que no haya ningún inconveniente.

 

Mariana Fuentes: He conversado con algunas distribuidoras y su respuesta ha sido afirmativa ante la posibilidad de exhibir cortos en sus salas. Aún no se ha formalizado nada, pero pronto espero que así sea.

 

Hernán Jabes: Las salas de cine la tienen muy clara, cortometrajes mayores a 12 minutos no serán exhibidos en las salas comerciales. Así que queda por parte del realizador adaptarse a esos tiempos, si es que quiere ver su película en las salas. ¿Estamos dispuesto a hacerlo? Creo que hay muchas posibilidades de hacerlo. 12 minutos es un tiempo mas que prudente para narrar un suceso, y más aun un corto. No he tenido la gracia de realizar un corto de 12 minutos por eso no he solicitado la posibilidad de exhibirlo en circuitos comerciales. La única vez que lo logré fue con 900 pánico y fue la misma Fox que me lo solicitó. Supongo que queda de parte del realizador hacer los trámites para lograr la distribución de su cortometraje y no debería existir problema alguno siendo ley. Sin embargo sabemos que no es prioridad de los distribuidores poner cortos en sus salas pues les hace perder dinero, espacio que pueden vender, así que el realizador seguramente deberá recurrir a las instancias gubernamentales para llevar a cabo su meta.

 

Tuki Jencquel: Mi corto fue estrenado en el 2006 y no fue exhibido en salas comerciales.

 

Harold López Garroz: En mi caso no he realizado ninguna gestión porque mi cortometraje es de 15 minutos de duración y tengo entendido que la ley únicamente ampara cortometrajes menores a los 12 minutos.

 

Héctor Palma: El tema es complejo porque a pesar de lo que establece la ley existen otras variables que influyen para que se cristalice la exhibición. La duración es uno de ellos ya que los cortos no deben ser superiores a 12 minutos, la programación adecuada del mismo es otra, y finalmente la confrontación de la obra con el espectador, que es vital para mí.

 

Mi primera experiencia con los distribuidores para la exhibición de un cortometraje fue a través de Cédula ciudadano dirigido por Diego Velasco y en la que participe como actor. Cédula... participo en el Primer Festival de Cortos organizado por la distribuidora 20th Century Fox. El premio justamente era ser exhibido antes de los grandes estrenos hollywoodenses de esa cadena. Recuerdo que Cédula... duraba 24 minutos y eso significaba una limitante tanto para concursar como para exhibir y terminó ganando el primer premio, junto con otros cortos, entre los que incluso estaba 5 y 1/3 dirigido y escrito por Henry Rivero y César Oropeza. A través de esa experiencia es que logré atreverme a proponerle años después a Cines Unidos distribuir (en formato largometraje) Ni tan largos…Ni tan cortos, que es un díptico conformado por dos cortometrajes. Casualmente, Henry y César estrenaron recientemente su ópera prima Puras joyitas. Para mí los cortos se convirtieron simbólicamente en un punto de partida en todo sentido.

 

Antonio Savinelli: Pienso que esa ley en un plano real no es aplicable, porque el cortometraje ya tiene sus canales de distribución y exhibición. Normalmente los espectadores, cuando van a ver una película, tienen la libertad de escoger qué desean ver. Difícilmente un espectador irá a una sala de cine para ver exclusivamente un cortometraje, a menos que sea en un festival de cortos o una muestra conjunta de varios cortometrajes, que son justamente sus canales de exhibición.

 

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