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La principal hazaña de Batman
fue mezclar Imax y 35 mm
Fuera del grupo de las cinco aspirantes al Oscar a la mejor película, las
candidaturas de The Dark Knight a los premios de la Academia
concentran en renglones que le son más idóneos. Está nominada por la
dirección de arte, el montaje, el maquillaje, el montaje y la mezcla de
sonido, y los efectos visuales. Pero la más trascendente de sus candidaturas
es quizás la de mejor fotografía. El trabajo estuvo a cargo de Wally Pfister,
el fotógrafo de cabecera del director, Christopher Nolan. Trabajaron juntos
por primera vez en Memento (2000) y desde entonces Pfeister ha
desempeñado esa labor en todas las películas del director: Insomnia
(2002), Batman Begins (2005), The Prestige (2006) y The
Dark Knight (2008). Ha sido nominado al Oscar por las tres últimas.
The Dark Knight es la primera película que se rueda combinando los formatos de 35 mm
anamórfico e Imax, cuyos fotogramas tienen una superficie casi 10 veces
mayor. Entre 15% y 20% de la cinta fue filmada en Imax –las principales
secuencias de acción y todas las tomas aéreas–, lo que representa cerca de
30 minutos de película, con todos los inconvenientes que eso acarrea:
dificultad de movimiento por el peso de la cámara, un ruido más intenso que
el del 35 mm y la necesidad de recargar cada 3 minutos, por ejemplo. “Íbamos
a filmar en ese formato, en el que estás acostumbrado a ver hermosos
atardeceres y tomas de helicóptero de gacelas que corren por laderas. En
cambio, nosotros íbamos a tener fuego de ametralladoras y Heath Ledger”,
bromea Nolan, en alusión al uso educativo que se le ha dado al formato. En
las exhibiciones de la cinta en los teatros Imax se percibe el cambio de
formato en la pantalla, por lo cual se usaron cortes secos para separarlos.
Para las copias destinadas a los cines se hizo un reencuadre de las partes
en Imax, en 2,40:1. “Es irónico porque muchos cineastas prueban cámaras
digitales que en realidad capturan con menos resolución y menos información,
y nosotros vamos en dirección opuesta, aumentando la apuesta al capturar
imágenes de resolución y claridad sin paralelo”, dice Pfister.
Queríamos sugerir un mundo más moderno y más frío, y en vez de hacer
oscuro todo, nos divertimos con algunos ambientes más brillantes”, continúa
Pfister, y agrega: “Chris sentía que el drama podía tener más fuerza visual
si guardábamos las imágenes más oscuras para el final de la película”. Si en
Batman Beguins se usó una paleta roja-naranja, en la secuela se
agregaron dos coloraciones adicionales: una ligeramente azul-verdosa y otra
neutra, casi blanco y negro. “Desde temprano le sugerí a Wally que, puesto
que el filme se titula The Dark Knight y es, metafóricamente, sobre
personajes extremadamente oscuros, sería interesante ir en contra de eso en
buena parte del filme y hacer las cosas lo más brillantes posible, aunque el
material se haga más oscuro”, explica Christopher Nolan en el
Cinematographer. Tampoco se recurrió a imágenes creadas por computadora
–con pocas excepciones, como un salto en Hong Kong que el gobierno chino no
les dejó filmar en helicóptero– ni tampoco se hizo uso de los recursos del
intermedio digital. “Alguna gente dice que soy anticuado, pero Wally y yo
estábamos de acuerdo en que en que un look más natural y un
feeling más orgánico es lo correcto para The Dark Knight”, dice
el director, y agrega: “Todo lo que notas como tecnología te hace recordar
que estás en un cine. E incluso si tratas de representar algo fantástico y
de otro mundo, siempre se trata de lograr una manipulación invisible”.
Pero ello también se debió a que hacer ese tipo de efectos en Imax es
prácticamente imposible, dada la resolución del formato. Tampoco se
correspondía bien con la historia: Batman es el más “real” de los
superhéroes, puesto que no tiene superpoderes.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info |