 |
críticas
 |
 |
 |
| 4 meses, 3 semanas, 2 días |
 |
|
 |
|
|
|
Aciertos 2007
El ámbito cinematográfico ha estado
signado –y los Festivales representan el mejor termómetro para captar lo
que acontece a nivel mundial– por temas de la contemporaneidad:
terrorismo, inmigración, guerra de culturas y de religión (democracias
Occidentales vs. Fundamentalismo islámico); conflictos de valores que
separan los mundos del este y del oeste, de los mundos judeo-cristianos
y de los musulmanes; posturas contra la guerra de Irak; denuncias sobre
regímenes totalitarios y autocráticos; limitaciones a la libertad de
expresión, fustigamiento (y muerte) de periodistas; destrucción del
medio ambiente. Las comedias inteligentes y amenas de calidad brillaron
por su ausencia como para enfatizar aún más el día a día de dificultad.
2007 fue también el año de la
desaparición de dos pilares fundamentales de la filmografía del siglo XX:
Ingmar Bergman y Michelangelo Antonioni. Ambos murieron el mismo día y
su extraordinario legado está allí: basta verlo.
Para los cinéfilos, los lectores y a
todos, un fructífero y luminoso 2008.
He aquí lo más relevante del año y
ojala lleguen a Venezuela la mayoría de estos films.
1. 4 meses, 3
semanas, 2 días, Cristian Mungiu (Rumania). Las vicisitudes de una
joven estudiante en obtener un aborto ilegal en las postrimerías del
régimen dictatorial de Ceauseascu. Un film devastador, de resonancias
inmediatas y universales, sin subterfugios ni concesiones. Palma de Oro,
Cannes; Premio Fipresci al mejor film del año.
2. Al borde del
paraíso, Fatih Akin (Turquía/Alemania). Una madre alemana (Hanna
Schygulla, al natural, sin los artilugios del maquillaje, vulnerable,
magnífica) viaja a Estambul para ayudar a su hija que defiende a una
terrorista turca. Una mirada lúcida y realista sobre los conflictos
culturales entre ambos países y un viaje hacia el reconocimiento del
otro y de uno mismo. Premio al mejor guión, Cannes.
3. Luz silente,
Carlos Reygadas (México). La crisis marital en un matrimonio de la
comunidad de menonitas en Chihuahua adquiere tonos de expiación,
represión sexual y mea culpa moral. Los actores son también menonitas
(de varios países), lo que le otorga al film un peso particular de
atmósfera y entorno social. Un film contemplativo, poético, por momentos
onírico. Gran Premio del Jurado, Cannes.
4. El hombre de Londres, Bela
Tarr (Hungría). Altamente esperado después de Las armonías
Werkmesister del año 2000 y el alucinante Satan-tango (1994)
el film, en blanco y negro, sigue los pasos cotidianos de un trabajador
ferroviario que desde su ventana es testigo de un crimen y la
desaparición de un maletín de dinero. Su vida mediocre, desolada y
rutinaria de repente se transforma y su ambición lo delata. De una
lentitud (para algunos exasperante) y con sus característicos paneos y
primeros planos estáticos, es definitivamente un film de autor y tal vez
un film de culto.
5. El visitante
Thomas McCarthy (EE UU) Un profesor frustrado (Richard Jenkins), tanto
en su vida personal como en la académica, encuentra una razón para vivir
al defender a un músico sirio a punto de ser deportado. Un film sobrio,
pausado , tolerante y con magníficas actuaciones, del mismo director de
El agente de la estación.
6. Las tortugas también vuelan,
Bahman Ghobadi (Irán). El mejor film visto en Venezuela, en la
Cinemateca Nacional, a las 2. 30 p.m. con subtítulos en inglés con 8
personas en la sala, la mayoría indigentes que iban a dormitar y/o a
comer (la entrada era franca), de los cuales 3 se retiraron, y un film
que pasó totalmente desapercibido. Ubicado en el Kurdistán, cerca de la
frontera de Turquía e Irán, y momentos antes de la invasión a Irak, el
film se concentra en los niños que deben de sobrevivir en la
cotidianeidad, haciendo diligencias o arreglando las antenas para las
televisoras. Con el neorrealismo particular iraní, un enfoque sobre la
brutalidad de la guerra y un aliento luminoso de compasión. Concha de
Oro, San Sebastián.
7. Alexandra, Alexandr Sokurov
(Rusia). “Hace años que he dejado de vivir para los demás”, nos dice
Alexandra Nicolaevna (Galina Vishnevskaya, un ícono de la ópera rusa,
esposa de Mstislav Rostropovich, el cellista y director, recientemente
fallecido) mientras visita a su nieto en las barracas militares de
Chechenia. Una lenta meditación sobre la inconsecuencia humana de la
guerra (de cualquier guerra), la vejez y la experiencia versus la
juventud a punto de morir y un elogio a la inteligencia para sobrellevar
cualquier obstáculo. El terreno desolado y de edificaciones derruidas,
todo en color ocre, no es más que una metáfora de lo que está pasando.
|

|
|
8. La zona, Rodrigo Plá
(México). En una urbanización , con muros de concreto y de
electrificación, habitada por gente pudiente y con leyes propias y
aislada de la marginalidad circundante, es traspasada por ladronzuelos,
que al ser descubiertos cometen un crimen. Un film donde la acción no
decae ni un instante y que va in crescendo, una crítica a las
instituciones y su consabida corrupción, a la mente obtusa de aquellos
insensibles a la condición social , con toques hitchkonianos y una ópera
prima sorprendente. Premio Fipresci; Premio Luigi Di Laurenttis,
Venecia.
9. Persépolis, Marjane Satrapi/ Vincent
Panonnaud (Francia). La autobiografía de Satrrapi, una estudiante que
nació, creció y estudió durante el Sha y luego durante la Revolución.
Una abierta crítica al régimen represivo de los Ayatollahs, todo en
dibujos animados. Inteligente y con humor. Gran Premio del Jurado,
Cannes.
10. El asesinato de Jesse James por
el cobarde Robert Ford, Andrew Dominick (Australia). Largo como el
título, y con altibajos en su narración, el film abarca los últimos días
del mítico aventurero (Brad Pitt) que sucumbe ante un miembro de su clan
(Cassey Affleck, la revelación del año en actuación secundaria,
sorprendente en su camaleónico sentir facial y gestual). La geografía es
parte de la emoción de los personajes.
Mejor director: Ethan y Joel Coen en
“No Country for Old Men (EE UU)
Mejor actor: Tommy Lee Jones en En
el valle de Elah, Paul Haggis (EE UU)
Mejor actriz: Cate Blanchett en No
estoy allí, Todd Haynes (EEUU) y Elizabeth: la edad de oro,
Shekhar Kapur (Gran Bretaña).
Una gran presencia: Fanny Ardant en
La hora pico, Vicenzo Marra (Italia)
Luis Sedgwick Báez |