07/08
.    portada    .    quiénes somos    .    cómo publicar    .    contáctenos    .
 
la página
de las críticas
Las de
ESTRENO
Tropa de élite

Tropa de élite de José Padilha:
Ciudad de Dios estilizó hasta límites inimaginables las formas del cine social que hasta los años noventa se hizo en América Latina. En cierta medida, obligó a muchos de sus cultores a "modernizar" sus puestas en escena hasta abandonar esa precaria tonalidad, descolorida, casi incolora, del cine urgente de los sesenta, el de la denuncia enconada y el grito insurrecto que caracterizó a la izquierda romántica de otros tiempos. Y desde el estreno del filme de Fernando Meirelles, en 2002, la pobreza, la delincuencia y el tráfico de drogas en los estratos más depauperados de las sociedades latinoamericanas han comenzado a ser mostrados con toda clase de efectos digitales: aceleración o desaceleración, solarizaciones a lo Warhol, giros de 360º, abundantes picados y contrapicados, mucha cámara en mano, montajes de espasmo y bandas sonoras compuestas y arregladas por connotados dj’s. Sin embargo, el documentalista José Padilha, de quien se conoció a través de un canal de televisión por cable Ómnibus 174 (2002), espeluznante relato del secuestro de una unidad de transporte público carioca que terminó en tragedia, escogió para su primer largometraje de ficción un estilo naturalista que, no obstante, convierte el relato de Tropa de elite en una dantesca radiografía del estado de violencia al que se ha llegado en las favelas que desdicen mucho del mote con que a veces se hace referencia a Brasil: "El gigante del sur".
Juan Antonio González, El Nacional

Ver más

Trailer de Tropa de élite

Tropa de élite de José Padilha:
Cuando José Padilha ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín con su primer largometraje de ficción (antes había hecho el documental Ônibus 174) varios periodistas extranjeros que cubrían el evento montaron en cólera y se preguntaron cómo era posible que un jurado presidido por Costa-Gavras, director conocido por sus ideas progresistas, premiara un trabajo que según ellos era una apología del fascismo. Es cierto que Tropa de élite es una película muy violenta y que no corresponde a los esquemas clásicos de la izquierda pero esos críticos enfurecidos se cuidaron de mencionar un pequeño detalle: la cinta se exhibió en Berlín en portugués con subtítulos en alemán, idiomas que ellos no dominan. Viendo la película debidamente traducida la polémica se desvanece. Incluso es difícil interpretar la cinta de Padilha como un elogio de la brutalidad policíaca basándose solamente en las imágenes por lo que me pregunto si la indignación de esos reporteros no se debe a los prejuicios de la crítica que presume de progresista (casi toda) - Marco González Ambriz, Profílmico
Ver más

Elizabeth, la edad de oro de Shekhar Kapur:
Nueve años después se estrena esta secuela de Elizabeth, cinta que coloca a Cate Blanchett en el selecto club de actores nominados dos veces al Oscar por interpretar el mismo personaje (Al Pacino, por su Michael Corleone, es otro de ellos). Esta nueva cinta tiene mayor presupuesto, con batallas navales incluidas, y a un Clive Owen ya instalado en el estrellato (su interpretación de Sir Walter Raleigh es quizá lo mejor de la película). ¿Valía la pena volver al personaje? La estética preciosista del director paquistaní Shekhar Kapur, consagrada a resaltar su evidente idolatría por la llamada “Reina virgen”, lejos de agregar algo redunda en lo que ya había quedado claro desde el primer filme: que Elizabeth lo sacrificó todo –hasta a su prima María Estuarda– por mantener la corona. 
Bernardo Esquinca, Letras Libres

Ver más

Trailer de Elizabeth, la edad de oro

 

Batman, el caballero de la noche de Christopher Nolan:
Hay que decirlo desde un comienzo: Batman, el caballero de la noche no sería nada de lo que es –que no es poco– sin el Guasón de Heath Ledger. Puede parecer exagerado plantearlo en estos términos, o incluso demagógico, considerando que Ledger viene de morir en enero pasado, a los 28 años, cuando todavía estaba despuntando una carrera que parecía predestinada a convertir al australiano en el más versátil, el más impredecible actor de Hollywood de su generación. Pero no hay ninguna necrofilia en la constatación de que su desquiciado Joker es el eje sobre el cual gira el universo descentrado de este nuevo Batman - Luciano Monteagudo, Página/12
Ver más

Trailer de Batman, el caballero de la noche

 

Batman, el caballero de la noche de Christopher Nolan:
En medio del aluvión de películas basadas en superhéroes surgidos de la historieta, esta sexta entrega de la saga de Batman y segunda escrita y dirigida por el talentoso artista inglés Christopher Nolan no sólo es una de las más logradas en términos estéticos y narrativos, sino que además se opone al mero artificio de los efectos visuales generados por computadora, a la mirada paródica, y a la búsqueda de la satisfacción primaria, efímera y facilista propia del habitual bombardeo de explosiones o persecuciones a puro vértigo. Tal como ya lo había demostrado en Batman inicia, película de 2005 en la que deconstruía los orígenes y traumas del personaje, y también en el resto de su sólida filmografía (Memento: recuerdos de un crimen, Noches blancas y El gran truco), este joven y excelente narrador apuesta a elaborar tramas inteligentes en las que va dosificando y moldeando con paciencia la tensión y el suspenso, a desarrollar con profundidad la psicología de cada uno de los personajes y, en este caso, a plantear incluso unas cuantas alegorías sociopolíticas con eje en la paranoia generalizada y el pánico frente a la amenaza terrorista - Diego Batlle, La Nación
Ver más

Batman, el caballero de la noche de Christopher Nolan:
Cinco grandes diferencias entre Batman: el caballero de la noche y la inmensa mayoría de los blockbusters sobre superhéroes surgidos del comic o de los videojuegos que llegaron en avalancha durante los últimos tiempos.
Martina Hirsch, Otros Cines

Ver más

La conspiración de Paul Haggis:
Tras ganar el Oscar hace un par de años con Crash —su debut en la dirección—, el veterano guionista norteamericano Paul Haggis acometió la realización de La conspiración (In the Valley of Elah), una drama contemporáneo que propone varias ideas importantes en el marco de la invasión estadounidense a Irak: el efecto deshumanizador de la guerra, el desperdicio de vidas en un conflicto sin sentido, la tendencia de los gobernantes de la mayor potencia del mundo a acomodar la realidad de acuerdo con sus intereses, e, incluso, el miedo a descubrir lo que realmente son nuestros hijos. La fuerza de estos planteamientos se presenta a través de la estructura narrativa del género policial, lo cual permite al director abordar una muerte específica pero también el contexto en el que se produce. Film duro que pone de relieve un tema muy actual —la intervención militar de una potencia en otro país— cuyas consecuencias aún estamos midiendo fuera y dentro de los Estados Unidos - Alfonso Molina, Ideas de Babel
Ver más

Trailer de La conspiración

 

La conspiración de Paul Haggis:
El valle de Elah del título original fue el escenario de la lucha de David y Goliath. El dato es revelador porque el film de Paul Haggis (libretista de Clint Eastwood, y director de la premiada Crash) va mucho más allá de una peripecia policial entretenidísima. Salvo mejor opinión, la película es hasta el momento la descripción más desgarradora de los efectos de la guerra de Irak en casa.  El hilo conductor de la trama es un soldado AWOL (ausente sin permiso oficial en la jerga militar), a su regreso de Irak, al cual su padre, un ex investigador, veterano del ejército, comienza a buscar. La trama es, si se quiere, tan previsible como la de todo buen policial clásico, pero la astucia de Haggis está en hacer planear sobre ella la duda como elemento permanente del clima que vive el país. El film se abre y cierra con una misma escena que cambia de signo, el de una bandera incorrectamente izada, que remite a un tiempo de tensión extrema. En algún otro artículo hemos hablado del papel de la imagen (viva, real, inmediata a veces) en la forma en que el conflicto es digerido en el día a día americano.
Héctor Concari, Tal Cual
Ver más

Un golpe de suerte de Mark Mylod:
Un golpe de suerte (Mark Mylod, Nueva Zelanda / Canadá / Estados Unidos, 2005) es una comedia negra alrededor del clásico motivo del cadáver hallado, perdido y variamente trasladado. También es tradicional el lío entre el pretendido beneficiario de un seguro de vida y el suspicaz agente de seguros. Sin embargo, guionistas y director lograron darle originalidad a la película, tanto a nivel de la intriga como mediante una locación insólita y el empleo de óptimos actores en interpretaciones ingeniosamente caricaturescas. Woody Harrelson se lleva la palma de la actuación y Robin Williams se salva del melodrama combinando su nerviosismo con la astucia de la intriga y las virtudes del montaje. Ribisi invierte enrevesadamente el sentido moral de la búsqueda de la verdad y H. Hunter, con burlona alegría, el estereotipo patético de la enfermedad. Mediante una progresión narrativa fundada en el detalle y lo inesperado y aprovechando la espléndida blancura de Manitoba (Canadá Occ), el director inglés maneja firme y finamente el todo.
Alfredo Roffé, El Dedo en el Ojo
, Últimas Noticias

Beethoven, monstruo inmortal de Agnieszka Holland:
"¿Y qué pasaría si...?” es la pregunta de la que nace la ciencia ficción, un género que se caracteriza por imaginar otros mundos posibles en el futuro u otras posibilidades en el presente. En Beethoven, monstruo inmortal (Copying Beethoven, 2006), que formó parte de la selección oficial del Festival de San Sebastián y estuvo nominada al premio Goya, en España, como mejor película europea, los guionistas y productores Steven Rivele y Christopher Wilson, y la directora, Agnieszka Holland, se hicieron la misma pregunta, pero en relación con el pasado: “¿Qué hubiera pasado si...?”. Entonces inventaron más de lo que suele hacerse en estos casos: le crearon a Ludwig van Beethoven una copista imaginaria que se convierte, además, en una interlocutora y colaboradora central en sus últimos días como compositor y llega a dirigir la Novena sinfonía en el estreno. Planteamientos delirantes como este no fueron ajenos al cine de inquietud moral que se hizo en Polonia en los ochenta, y del cual Holland fue destacada exponente junto con Krzysztof Kieslowski - Pablo Gamba
Ver más

Trailer de Beethoven, monstruo inmortal

 

Beethoven, monstruo inmortal de Agnieszka Holland:
El cine, en épocas distintas y con mayor o menor suerte, se ha ocupado de Beethoven. Lo hizo Abel Gance en 1936 con Un grand amour de Beethoven interpretado por Harry Bauer sobre un guión que se refería esencialmente a la sordera del compositor. De este film resultaron grandilocuentes y melodramáticas muchas de sus escenas. Se recuerda aquella en la que el músico escribe una amarga reflexión sobre su sordera y estalla la tormenta. En el pesado silencio que lo rodea un trueno estremece la tarde. En su cabeza los ruidos de la tempestad se organizan y mientras los espectadores los escuchan se ve al músico anotar con velocidad los acentos más gigantescos que posee la música pero que de inmediato van a escuchar los atónitos espectadores: los acordes de la tempestad en La pastoral que el dolor del compositor, llevado al paroxismo, acaba de gestar. Por su parte, Hollywood se empeñó en convertir a los grandes músicos en personajes excesivamente atormentados y románticos, asediados por mujeres dominantes y dueños de un temperamento exuberante y explosivo. Afortunadamente, Agnieszka Holland apoyándose en Ed Harris en el rol de Beethoven y en Diane Kruger como Anna Holtz la estudiante de música y asistenta del compositor, nos aproxima a una imagen menos melodramática y estrafalaria del gran sordo de Bonn - Rodolfo Izaguirre, El Mundo
Ver más

Beethoven, monstruo inmortal de Agnieszka Holland:
A medida que avanza la proyección de Beethoven, monstruo inmortal, detecto tres ideas muy claras que ofrece su realizadora Agnieszka Holland. La primera es que se trata de una película muy musical, obviamente, pero no sólo en el sentido sonoro del vocablo sino en la expresión visual de la obra del compositor alemán, es decir, en la percepción de su música a través de imágenes, gestos y movimientos dotados de un ritmo propio. Ese carácter visual de su música se expone en los fantásticos 17 minutos que dura la secuencia del estreno de la Novena sinfonía en la Viena de 1824 cuando —según el guión de Christopher Wilkinson y Stephen Rivele— el propio Ludwig van Beethoven la dirige con la ayuda de una “apuntadora”. La segunda idea es que el verdadero personaje principal del film no es el genio de Bonn sino Anna Holtz, la hermosa chica de 23 años que quiere ser compositora y se convierte en la copista de las partituras del maestro. Ella es la que conduce la trama, la que cambia la actitud del músico y la que evoluciona como ser humano ante el rechazo y la admiración que siente por el furioso creador. Y la tercera idea, tal vez la más importante, es que casi todo lo que cuenta la película es ficción, no se apega a la verdad histórica, es producto de la imaginación de los guionistas y de la directora polaca. Ni existió Anna Holtz ni Beethoven dirigió el estreno de la Novena ni era capaz —en 1824— de escuchar un cañonazo a su lado pues su sordera era total desde la década anterior. No obstante, Copying Beethoven es una película inquietante y seductora.
Alfonso Molina
,
Ideas de Babel
Ver más

Sospechas mortales de Nick Cassavetes:
Jesse James Hollywood es tan apuesto que podría haber trabajado como actor de cine. Tiene cierto aire a Ben Affleck. Hoy, a los 28 años de edad, espera condena en una prisión de California y es casi seguro que lo sentenciarán a la pena de muerte. A este joven ex traficante de drogas de los suburbios más hedonistas de Los Ángeles se la acusa de secuestrar y ordenar el asesinato en agosto de 2000 de un muchachito judío de 15 años de edad escapado de su casa, Nicholas Samuel Markowitz. Antes, paradójicamente, le permitió vivir los mejores días de su vida. Piscinas, palmeras, automóviles descapotables, marihuana casera y catiritas de hormonas explosivas. Es el ecosistema de Alpha Dog (recibirá el irrazonable título español de Sospechas mortales), película de 2006 de Nick Cassavetes, hijo de dos fallecidas leyendas del cine alternativo estadounidense, el director John Cassavetes y la actriz Gena Rowlands.
Alexis Correia
, El
Nacional
Ver más

Trailer de Sospechas mortales

 

La misma luna de Patricia Riggen:
Una de las favoritas de la audiencia en el festival de Sundance del año pasado cuyo estreno comercial fue hábilmente programado para el mes de marzo, cuando la cartelera está desierta, y que a la postre se convertiría en un éxito de taquilla en México, al menos hasta que Indiana Jones y Iron Man la borraron del mapa. En Estados Unidos tuvo una presentación más discreta pero igual recaudó doce millones de dólares, nada despreciables. Un premio justo para una cinta donde cada segundo está planeado para llegarle al público por su lado ciego: el sentimentalismo desbordado que reduce el problema de la inmigración ilegal a una historia de amor filial - Marco González Ambriz, Profílmico
Ver más

Trailer de La misma luna

 

Kung Fu Panda de Mark Osborne y John Stevenson:
Kung Fu Panda, el más reciente estreno de Dreamworks Animation, se apropia de los códigos del wuxia, es decir, el cine de fantasía intemporal y artes marciales (con frecuencia "voladoras") del Lejano Oriente cuya más famosa exponente internacional probablemente sigue siendo El tigre y el dragón (2000), de Ang Lee. Se incluye un viejo maestro estilo Yoda que lanza sentencias tipo "No hay noticias buenas ni malas, sólo noticias" y objetos de nombres rimbombantes como el "durazno de la sabiduría celestial". Los protagonistas son animales de la casi extinta fauna de la China continental, el país de moda en 2008: un oso panda y combatiente de cinturón negro que reivindica a los obesos, un leopardo de las nieves, una tigresa y una tortuga, entre otros. El tema del ecosistema chino es interesante porque uno de los retos de la animación digital es conseguir nuevos personajes y escenarios. De hecho, algunos críticos sostienen que el exceso de películas de animación computarizada ha convertido al género en un zoológico rotativo - Alexis Correia, El Nacional
Ver más

Kung Fu Panda de Mark Osborne y John Stevenson:
Se lleva El Karate Kid a la China de Mulan, se lo bate con Nacho libre, se lo llena de animalitos de peluche y se obtiene Kung Fu Panda, nueva superproducción animada del sello Dreamworks, que costó la friolera de 130 millones de dólares y ya recaudó, en menos de un mes y sólo en Estados Unidos, cien millones por encima de su costo. No es que sea mala esta fabulita del panda que empieza trabajando en el restorán de sopas de su padre-ganso (las leyes de la herencia obedecen a sus propios códigos aquí) y termina como salvador de su comunidad. El problema es que entre mitologías de default (la del héroe, sin la cual parecería prohibido crear un producto popular en Estados Unidos) y el recurso al cut and paste, Kung Fu Panda no puede disimular su carácter de multiprocesadora animada - Horacio Bernades, Página/12
Ver más

Hancock de Peter Berg:
La idea ya planeaba en Los increíbles, el desopilante largometraje de dibujos animados de Walt Disney y Pixar en el que una familia de superhéroes era demandada por los mortales, hartos de los efectos colaterales de sus actos heroicos. En este caso el superpoderoso de turno es Will Smith, un alcohólico de malos modales y peor conducta, a quien la amnesia le ha arrebatado el origen de sus capacidades. La premisa es interesante porque todos los superhéroes siempre han agregado a sus habilidades una virtud superior: la buena educación. No es el caso de Hancock, un ser de pésimos hábitos en la mesa, impresentable vocabulario y torpeza indecible a la hora de enfrentar a los malos. En su rescate aparece un relacionista público empeñado en relanzar su imagen ante la comunidad, con lo cual el libreto toca en clave de broma una de las fibras más sensibles del establishment norteamericano: el "qué dirán".
Héctor Concari, Tal Cual

Ver más

Trailer de Hancock

 

Hancock de Peter Berg:
Ningún cinéfilo puede negar que éste es el momento de los superhéroes. Desde animados hasta reales, desde clásicos hasta desenterrados del olvido, desde historias vacías hasta películas dignas de verse. La moda de los protagonistas sobrehumanos en la pantalla ha traído consigo de todo, pero no parece tener intenciones de agotarse. Mañana, en estreno mundial, es el turno de una variante de héroe poco vista, una que tiene mucho de alcohol, de mendigo y de poca paciencia - Nerea Dolara, El Nacional
Ver más

Hancock de Peter Berg:
Caso raro entre los seres superpoderosos, Hancock no le cae bien a nadie, y eso que cuenta con el probado carisma de Will Smith. Y no es porque este robusto moreno con aspecto de homeless tenga invariable malhumor y ande siempre con una botella de whisky en la mano ni porque haya puesto sus dones extraordinarios al servicio del mal. Todo lo contrario: como vuela a la velocidad del sonido, posee la fuerza suficiente para levantar un tren en el aire y es capaz de resistir disparos de cualquier calibre, resulta imprescindible para impedir catástrofes, desbaratar el golpe de la banda mejor pertrechada o sacar del apuro a la policía cuando se ve desbordada por una delincuencia cada vez más salvaje. El problema de Hancock es de modales: no sabe administrar sus poderes. Salva muchas vidas, es cierto, pero de sus despegues y aterrizajes hay señales por toda la ciudad y no son baches sino cráteres. Nunca se fija muy bien por dónde vuela y a su paso deja una estela de destrucción. Y, claro, produce tantos daños que no recibe aplausos sino abucheos, lo que multiplica su malhumor - Fernando López, La Nación
Ver más

 
Festín de la
CARTELERA
Promesas peligrosas

El superagente 86 de Peter Segal:
Es inevitable hacer comparaciones. Ellos se lo buscan. La gracia de la serie televisiva se centraba, al menos, en dos cosas. Primera: las referencias al contexto de la guerra fría con la paranoia que ésta desató entre un bando y el otro bando, los mitos del espionaje, su sofisticada y ridícula tecnología y la obvia burocracia que intentaba ocultar estas operaciones. Segunda: la parodia de un género tan notable, con James Bond a la cabeza y Le Carré dándole prestigio al asunto. El filme de Peter Segal trata de respetar todo esto. Para eso echa mano de un supuesto resurgimiento de aquella guerra que en apariencia nunca existió, de la tecnología, de las citas fílmicas y televisivas, de escenarios notables como en los filmes de 007. Pero todo se desarrolla en pleno siglo XXI y la cosa pierde sentido. Steve Carrel lo hace tan bien que el espectador olvida que no es Don Adams, las apariciones de actores como Terence Stamp, James Caan o Bill Murray son deliciosas y las referencias a filmes e imágenes de las series de los años 60 apelan con dignidad a la nostalgia del espectador. Como no parte de un cómic que sólo conocen los fanáticos del género, sino de un programa de televisión que aún hoy se transmite, no queda más que añorar el ingenio y la destreza artesanal de Mel Brooks.
Ambretta Marrosu, El Dedo en el Ojo
, Últimas Noticias

Trailer de El superagente 86

 

El superagente 86 de Peter Segal:
Pudo haber sido peor. También mejor, claro. Entre la frustración módica y cierta forma de resignación aliviada, la versión cinematográfica de El superagente 86 no es un desastre ni da vergüenza ajena. Si más o menos funciona, es por una combinación de déjà vu prestado (por la serie original) y de actitud por parte del espectador, que hace fuerza desde la butaca para revivir a toda costa algo parecido a las carcajadas que de chico le despertaban aquellos episodios. ¿Es porque era chico que se reía así, por la serie en sí, o por las dos cosas? ¿Será el doblaje el que se lo impide ahora? Pero si la serie la veía doblada, y acá hasta el actor mexicano que le pone voz de Maxwell Smart es el mismo que lo hacía en la tele... Horacio Bernades, Página/12
Ver más

El superagente 86 de Peter Segal:
En 1965, Mel Brooks y Buck Henry concibieron una serie que se mantendría en el aire durante más de un lustro y que luego pasaría a formar parte de la historia grande de la pantalla chica. Las absurdas desventuras de Maxwell Smart, un agente secreto tan inepto como querible, se convirtieron en un clásico para varias generaciones y la pareja conformada por el 86 (Don Adams) y la 99 (Barbara Feldon), en un ejemplo casi insuperable de química humorística.
Diego Batlle, La Nación
Ver más

El superagente 86 de Peter Segal:
La serie original lanzada en 1965 es una de las joyas de la televisión. De chica, una podía volver a ver cualquiera de los capítulos de sus siete temporadas una y otra vez sin que los gags del enorme Don Adams y de la querible Barbara Feldon perdiera un ápice de su timing y su eficacia. Quizás por eso los intentos por revivir al genial personaje de Maxwell Smart concebido por Mel Brooks y Buck Henry fueron tremendos fracasos: tanto en la impresentable La bomba desnuda (1980) como en un efímero telefilm de 1989 o en una penosa tira de 1995 que duró apenas 7 capítulos. Con semejantes antecedentes, este film modelo 2008 -tan en sintonía con el interesado fervor hollywoodense por los reciclajes de la TV sesentista y setentista- tenía casi todo para perder y, en principio, sólo unos cuantos dólares para ganar. Error. No estamos, por supuesto, ante una obra maestra de la comedia física, pero sí frente a un producto digno, sólido, disfrutable -
Martina Hirsch, Otros Cines
Ver más

Promesas peligrosas de David Cronenberg:
El cuerpo desnudo y tatuado de Viggo Mortensen en un baño turco vaporoso, peleando contra dos chechenios vestidos de negro durante tres minutos y medio, con sangre y violencia en campo, refleja y  sintetiza  el recorrido cinematográfico de Cronenberg. Un cine donde el cuerpo, su aspecto, su accionar y reaccionar, es el eje desde donde nacen las anécdotas. El cuerpo tecnológico, el cuerpo monstruo, el cuerpo bicho, el cuerpo que se enciende sexualmente a partir del choque. Carolina Urrutia, La Fuga
Ver más

Trailer de Promesas peligrosas 

 

Promesas peligrosas de David Cronenberg:
Promesas peligrosas, la más reciente película dirigida por David Cronenberg (Eastern Promises, 2007), parece ser una cinta sobre el tráfico de mujeres de Rusia a Gran Bretaña, con el fin de prostituirlas, y sobre la forma como opera la mafia rusa en el extranjero. Bajo esa superficie, plagada de lugares comunes y de prejuicios con respecto a la gente de Europa del Este, subyacen dos temas que recorren toda la filmografía de Cronenberg. El primero es el del cuerpo y sus posibles modificaciones, que es tratado en Sheevers (1975), Rabid (1977), Videodrome (1983), La mosca (The Fly, 1986), Inseparables (Dead Ringers, 1988), El almuerzo desnudo (Naked Lunch, 1991), Crash (1996) y eXistenZ (1999). El otro es el del cuerpo y la identidad de la persona, que aparece en M. Butterfly (1993) y antes en Scanners (1981), así como también en el filme anterior del director: Una historia violenta (A History of Violence, 2005), del cual Promesas peligrosas pareciera ser una suerte de continuación, tanto por el tema del crimen como por la reaparición de Viggo Mortensen en el papel del protagonista. Esto es lo único que podría dar pie para pensar que es una película en la que un autor deja su huella en el material genérico de la industria. Y aun así quizás sería pisar en falso dos veces, porque en sus primeras cintas profesionales Cronenberg demostró que no existe tensión alguna entre sus inquietudes personales y los géneros de la ciencia ficción y el terror por lo menos, y sus marcas autorales en Promesas peligrosas son tan leves que incluso podría pensarse que se trata de la obra de un director diferente, lejanamente influenciado por él - Pablo Gamba
Ver más

Promesas peligrosas de David Cronenberg:
En el siglo XX, Cronenberg se consagró como un director de vanguardia, nihilista, haciendo películas con temas repugnantes y marcadas por el profundo asco que producían muchas de sus escenas, pero con muy notable calidad artística. Recuérdese, por ejemplo, La mosca (1986). Pero el Siglo XXI, o los muchos años, le han hecho perder lo que lo hizo famoso: el efecto revulsivo. Así, Promesas peligrosas es sólo un filme de suspenso, un thriller, muy bien realizado dentro de las reglas del género. Muestra por dentro la mafia rusa en Inglaterra, dedicada a explotar la prostitución juvenil y la droga. Los brutales rusos, nunca usan las típicas pistolas de los mafiosos americanos, sino puñales y navajas lo cual permite disfrutar de numerosos degollamientos y un sangrero abundante. El placer perverso de la carne cortada. Hay también una historia paralela de una dulce doctora que, sin quererlo, se relaciona con la mafia y un abrupto final feliz. Casi todo bastante convencional pero entretenido si se tiene suficiente estómago.
Alfredo Roffé, El Dedo en el Ojo, Últimas Noticias

Promesas peligrosas de David Cronenberg:
En una habitación oscura, un hombre está sentado frente a otros cinco. Salvo unos calzones negros, no lleva ropa encima. Su postura es rígida, tensa. Sólo habla cuando se le interpela. Vestidos con traje negro –impecables, a su manera–, los cinco examinadores escrutan cada centímetro de su piel desnuda. Eso les basta para saber que el hombre estuvo en prisión en Siberia, que se ha dedicado a robar y que nunca ha delatado a nadie. Los tatuajes que lleva en brazos, espalda, pecho, abdomen y muslos dan cuenta de su biografía hasta el momento de llegar ahí. Ha llegado a esa habitación para, ahora, trazar su futuro. Tras negar a su padre y madre, y prometer lealtad al código de la Vory V Zakone, Nikolai Luzhin (Viggo Mortensen) es aceptado como miembro de la mafia rusa, en este caso asentada en Londres. En la secuencia que sigue, Nikolai será marcado con uno de los emblemas que distingue al clan: estrellas tatuadas en las rodillas, y sobre el corazón - Fernanda Solórzano, Letras Libres
Ver más

Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian de Andrew Adamson:
Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian (Andrew Adamson, EE UU, 2008) es parte de una serie llevada a la TV y al cine varias veces desde 1979, a partir de la homónima serie literaria. Cierto parentesco con El señor de los anillos no es casual, pues el autor de aquélla (C. S. Lewis) y el de éste (J. R. R. Tolkien) eran estudiosos de la Edad Media, miembros del mismo club literario y amigos personales. A pesar del prestigio de su profesión académica, sus obras no pasan de ser, para los adultos, sino curiosidades literarias, mientras que adquirieron enorme popularidad entre el público infantil. Esto es tanto más verdadero para sus versiones audiovisuales, que satisfacen la fascinación de los niños por los cuentos de nunca acabar, como lo demuestra también la invención contemporánea de Harry Potter e incluso los cómics de aventuras. El caso de esta película, pues, no presenta mayor novedad y cumple con el esquema bastante pesado de una mezcla de invenciones históricas, mitológicas y mágicas que pretende otorgarle al género una envoltura “culta” y una inútil “seriedad”.
Ambretta Marrosu, El Dedo en el Ojo, Últimas Noticias

Trailer de Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian

 

Las crónicas de Narnia: el príncipe Caspian de Andrew Adamson:
Las crónicas de Narnia se ponen medievales. En la primera entrega, los cuatro protagonistas, huérfanos de padre y con un profesor bonachón por padre sustituto, accedían al reino de la aventura con el simple expediente de meterse en un placard. Ahora basta con pararse en el andén del subte londinense, en tiempos de Primera Guerra, para que el ventarrón de la fantasía los arrastre, depositándolos en una playa que parece del Pacífico, pero es de Nueva Zelanda. Allí, en la patria del kiwi, nació Andrew Adamson, uno de los corresponsables de Shrek, que, como en la primera Narnia, vuelve a ocupar la silla de director. Como El león, la bruja y el ropero, justamente eso es lo que parece El príncipe Caspian: una película dirigida desde una silla. Como quien cumplimenta un trámite y pasa por caja, tratando de mantener el puestito para ver si sigue en las cinco que faltan.
Horacio Bernades, Página/12
Ver más

Estrenos en
LATINOAMÉRICA
El viajero inmóvil
Extranjera
de Inés de Oliveira Cezar:
Decir que Extranjera –la nueva película de Inés de Oliveira Cezar (La entrega, 2002 y Como pasan las horas, 2005), en colaboración con Sergio Wolf y Lamberto Arévalo en el guión– es una versión libre de Ifigenia en Aulide de Eurípides no tiene mucho sentido. ¿Versión libre con respecto de qué? ¿Era posible realizar hoy en Argentina una película “no libre” respetando la tragedia griega en su máxima pureza? Extranjera es, en todo caso, una versión necesaria, pero más en el sentido de ineluctable que en el de útil.
Juan Pablo Bertazza,

Página/12

Ver más

Nombre propio
de Murilo Salles:
El fenómeno de intervenir la pantalla con palabras escritas es algo recurrente en el cine provocativo de hoy. Murilo Salles usa mucho eso en Nombre propio. Recita pensamientos del personaje principal -Camila (Sandra Leal)-, escritos que ella coloca en su blog, sus vivencias.
Cid Nader
Cinequanon

Ver más

Diario argentino
de Lupe Pérez García:
En junio de 1973, cuando Juan Domingo Perón regresó al país, aterrizando en el aeropuerto de Morón porque en el de Ezeiza se enfrentaban el peronismo de izquierda con el de derecha, Guadalupe Pérez García tenía 3 años. A los 36, en diálogo con su madre, asegura haber visto a Perón desfilando frente a su departamento en un monoblock sobre la autopista Ricchieri, de izquierda a derecha. Sin embargo, Perón no hizo ese trayecto porque no desembarcó en Ezeiza, y de haberlo hecho, hubiese presenciado el recorrido de derecha a izquierda. Lupe asegura que le cuesta distinguir entre izquierda y derecha y que un especialista le aseguró que se trata de algo congénito. Su madre y su padre, integrante de un departamento técnico de la Policía Federal, eran peronistas. Se divorciaron y, poco antes de enviudar, ella se unió a otro hombre. En 2001, y al no poder insertarse en su profesión, Lupe emigró a España. Volvió en 2006 y con su cámara registró puntillosamente el reencuentro con los suyos. Todo lo que se ve y oye es espontáneo, quiere decir que responde a lo que fue ocurriendo en la medida en que sus preguntas iban surgiendo y las respuestas de los otros, a la vez, generaban repreguntas. Lupe traza un paralelo entre su confusión derecha-izquierda con la que habitualmente se le achaca al justicialismo, explicada como implícita en la amplia definición de "movimiento", y a todos los argentinos a equivocarse con frecuencia, y hasta con obstinación.
Claudio D. Minghetti

La Nación
Ver más

Diario argentino
de Lupe Pérez García:
Una de las líneas de desarrollo que más estímulo recibe en la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona –centro neurálgico de lo que en el mundo entero se conoce como “documental de creación”– es el relato en primera persona, con ejemplos como Más allá del espejo (último film del malogrado Joaquín Jordá) o la extraordinaria El cielo gira, de Mercedes Álvarez. Graduada en esa universidad y montajista de la película de Álvarez, cierto disturbio perceptivo padecido por su realizadora sirve como disparador a Diario argentino. El problema radica en la dificultad para reconocer cuál es la mano derecha y cuál la izquierda. Como cualquiera lo advierte, de ahí a plantearse ciertos intríngulis de la política argentina no hay más que un paso. Sobre todo si se nació en el seno de una familia peronista. Ese paso, que lleva del yo al nosotros para luego volver, es el que Lupe Pérez García da en su debut como realizadora.
Horacio Bernades
Página/12

Ver más

El viajero inmóvil
de Tomás Piard:
El viajero inmóvil, de Tomás Piard, el más reciente estreno del Icaic, está provocando encendidas polémicas entre espectadores y críticos. Ojalá prevalezca entre todos la voluntad por regresar a las lejanas proximidades que representan José Lezama Lima y su obra mayor, Paradiso. De acuerdo con la aseveración de uno de los poetas y ensayistas mayores que ha conocido este país, en entrevista publicada por Casa de las Américas, en el volumen que le dedicara la serie Valoración Múltiple, «la grandeza del hombre es el flechazo, no el blanco», y ante tal aforismo uno siente la tentación de manipular el sentido de las palabras, y asegurar que El viajero inmóvil es un buen intento por atrapar fulgores, y reavivar la memoria del escritor y su obra.
Joel del Río
Juventud Rebelde

Ver más

Ver más estrenos latinoamericanos
.    portada    .    noticias    .    artículos    .    criticas    .    videos    .    imágenes en línea    .
Copyright © 2007. REVISTA VERTIGO. Caracas. Venezuela. Producido por: Seventeen Design