Cómo escapar de una
snuff movie
El cine dentro del cine es una de las
recetas que permiten que la inteligencia salga airosa del
tránsito por las películas de género, y el terror pareciera
ser uno de los terrenos favoritos para poner en práctica la
estrategia. La pareja protagonista de Hotel sin salida
(Vacancy, 2007), escrita por Mark L. Smith,
dirigida por Nimród Antal y fotografiada por el director de
El cubo 2 (Cube 2: Hypercube, 2002), Andrzej
Sekula, es instrumento para llevar a cabo un juego de este
tipo: los esposos Fox (Kate Beckinsale y Luke Wilson)
intentan escapar de la snuff movie de la cual están a
punto de convertirse en víctimas, tal como descubren en los
videocasetes que hallan en la habitación donde han sido
atrapados por un sicópata que guarda un lejano parecido con
Norman Bates. No es diferente el desafío para los
realizadores: ¿cómo hacer una película capaz de sorprender
cuando todo está codificado?

David Fox revisa una y otra vez los
videos, a la búsqueda del truco, es decir, de aquello que
permite a sus captores hacerles sentir a ellos, y los
anteriores ocupantes del cuarto, que son protagonistas de
una película de terror, en las que hay fantasmas que golpean
las puertas y hacen aparecer misteriosamente objetos, como
traídos por espectros. Su actitud es curiosa porque,
justamente, las snuff movies deben su atractivo a que
no son cine, a que supuestamente las cosas que se muestran
en ellas han ocurrido en realidad. Así que de esa manera el
personaje las desenmascara: por más que se pretenda que se
trata de atrocidades que han sufrido personas de carne y
hueso, no dejan de ser el resultado de una puesta en escena
ante la cámara que, para mayor efectividad en la tarea de
aterrorizar a las víctimas, recurre a pasadizos que permiten
a que los verdugos irrumpan como si salieran de la nada.
Aunque la sangre derramada sea auténtica, las snuff
movies que ve la pareja son filmes de ficción, y por eso
es que creen que pueden escapar si descubren la trampa que
hay en ellas. Y en realidad, ¿acaso es posible saber si las
películas de ese tipo son verdad o mentira?
La puesta en escena incluye, además, el
ingrediente desencadenante del suspenso, servido ante los
ojos de los protagonistas. Tanto los Fox, como probablemente
también los ocupantes anteriores de la habitación, sabían
exactamente lo que podía pasarles, puesto que los videos se
hallan al alcance de todos los huéspedes. Eso es el suspenso
casi que por definición de diccionario: el planteamiento de
una interrogante acerca del destino de los personajes que
mantiene en vilo al espectador. Conocer por anticipado lo
que puede suceder, y ser consciente de que todo es un truco
y que, por tanto, puede que no suceda, es también la
posición del público en la sala de cine. Pero, a diferencia
de la pareja, el espectador tiene más razones para suponer
que se van a salvar, en la medida en que los Fox no pueden
escapar de todas las reglas del género, aunque descubran los
trucos. Al fin y al cabo, ellos no son sino los personajes
de la película que se proyecta en la sala.

La astucia de los realizadores consiste
en lograr que el filme mantenga el interés, a pesar de que
pone así todas las cartas sobre la mesa. Siempre queda un
truco en el bien cine de género que hace caer en la trampa a
quienes lo ven, por más conocedores de las reglas que sean.
En este caso, quizás incluso se trata de un suspenso
diferente, planteado por la pregunta de hasta dónde va a
llegar la película en su afán de quitarle la máscara al
género. ¿Será que, por consecuencia con el espíritu
iconoclasta, se atreverán a matar a los protagonistas?
¿Ocurrirá lo que supuestamente ocurre en una snuff movie
“de verdad”?
HOTEL SIN SALIDA
Vacancy,
Estados Unidos, 2007
Dirección: Nimród Antal. Guión: Mark L.
Smith. Producción: Hal Liberman. Diseño de producción: Jon Gary Steele.
Fotografía: Andrzej Sekula.
Montaje: Armen Minasian. Sonido: Brian
Williams. Música: Paul Haslinger. Elenco: Kate Beckinsale
(Amy Fox), Luke Wilson (David Fox), Frank Whaley (Mason),
Ethan Embry (mecánico), Scott G. Anderson (asesino).
Duración: 80 minutos. 35 mm, 2,35:1, color, SDDS, Dolby
Digital, DTS.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info