Veo con mucha preocupación algunos
filmes que supuestamente son outsiders del sistema,
que con muy bajo presupuesto pretenden “democratizar” el
contenido de las carteleras. Pese a la épica lucha de esos
sectores por conseguir recursos económicos y humanos, además
de un espacio de difusión, sus obras terminan promoviendo
los mismos valores que el grueso de los productos de la
meca.
Africa Paradise /
Idiocracy
En dos películas, no son tan recientes,
pero apenas entran en nuestro circuito de difusión –Africa
Paradise (Sylvestre Amoussou, 2006), e
Idiocracy (Mike Judge, 2006)–, encuentro que en una
parte del cine “independiente” no sólo se sugieren, sino que
se promueven, las ideas del status quo, pero con
distintos actores; porque recordemos que, como todas las
artes, el cine, es un instrumento político poderosísimo, y
un vehículo para transportar ideología de contrabando.
En el caso de Africa Paradise,
un filme “futurista”, en el que se intercambian los
conflictos raciales que viven los africanos en la Europa
actual, por los de los europeos en el África del 2033, año
en el que el continente es una superpotencia mundial.
Africa Paradise
En este sentido, la película da varias
aristas que se pueden prestar para el debate. En un primer
lugar, hay dos líneas narrativas. La primera es la de Modibo
Koudossou (interpretado por el mismo director), el
presidente del Partido Liberal, quien lucha contra el
congreso de los “Estados Unidos de África” (por si quedaba
alguna duda de cuál es el modelo político a copiar, según la
película) para conseguir condiciones de vida más justas a
los inmigrantes europeos ilegales en el país. Por otro lado
se encuentra una pareja de jóvenes franceses, Pauline (Charlotte
Vermeil) y Olivier (Stéphane
Roux), quienes tratan de encontrar un mejor
presente fuera de su país, yéndose de forma ilegal a los EUA.
Al arribar allá son capturados, pero justo antes de ser
deportados él se escapa y ella consigue la forma de quedarse
en África para poder buscarlo.
En el camino, ella conoce a Modibo
Koudossou, quien es todo un filántropo enamorado de los
europeos. Tanto así que le ofrece el digno trabajo de mujer
de servicio a la joven Pauline –en su casa, donde todos
odian a los blancos–, para luego enamorarse de ella.
Idiocracy
Por su parte Idiocracy cuenta la
historia de un experimento de hibernación criogénica en el
que por error quedan congelados por 500 años los dos
protagonistas: Joe Bauers (Luke Wilson) y Rita (Maya
Rudolph). Durante ese período la humanidad se ha convertido
cada vez en más estupida, por el efecto natural de la
sociedad de consumo.
Si vemos superficialmente, tenemos que
son 2 películas que “critican” el sistema y el camino de la
humanidad, y se plantean echar una mirada al futuro según la
dirección de cada región del planeta: una optimista y otra
pesimista. Pero en su conformación profunda lo que delatan
ambos filmes es un respeto y un apego a las reglas y al
razonamiento del sistema.
El humor ha sido desde los griegos una
herramienta subversiva, mucho más que la tragedia, porque en
el primero se intenta bajar el estatus del poder
institucionalizado hasta ridiculizarlo, y lograr la
reflexión de los observadores (sátira).
El poder institucionalizado siempre es
motivo de burlas por parte de la mayoría. En este sentido,
¿qué hace el humor en general?, exagera características
psicológicas o físicas, para “rebajar” ese objeto a un nivel
que lo hace accesible para todos, por lo tanto irrisible.
Trailer de Idiocracy
Creo que el intento en ambas películas,
logrado o no, es el de hacer la reflexión del camino que
lleva la humanidad a manos del “hombre blanco”. Aun así, la
propuesta la hace desde la matriz del problema, es decir, el
racionamiento típico occidental del “hombre blanco”.
Ningún otro tipo de sociedad es
posible. Pueden cambiar los actores –en Africa Paradise
el “Imperio de Guatemala” ha dominado a Francia–, pero nunca
otra raza será capaz de repensar la sociedad occidental, ni
en 30 ni en 500 años. Por lo tanto, siempre tendrá los
mismos vicios. Lo que lleva precisamente al razonamiento más
conservador posible: las cosas no están tan mal, es mejor
que se queden así.
En la película Africa Paradise,
revela un intento de visión conciliadora entre Europa y
África, pero al precio de dibujar a los habitantes africanos
–nuevamente– como unos xenófobos, que persiguen a los pobres
europeos desvalidos. ¿Quién es el protagonista de la
película? Un francés –rubio, por cierto– que huye de los
salvajes.
Por su parte, Idiocracy es mucho
peor. La explicación es “el mundo derivó a esto por
selección natural: se reproducieron ‘los más estupidos’”.
Pero absolutamente todos los personajes secundarios o
figurantes son de origen latino, y de piel morena.
Es por ello que, mucho más que una
reflexión de un “oprimido” que intenta imaginarse un futuro
promisorio, estas películas parecieran más bien las de un
“opresor” haciéndole ver a sus compatriotas xenófobos que,
cuando el mundo caiga en manos de los latinos o de los
negros, estará mucho peor.