11/07
.    portada    .    quiénes somos    .    cómo publicar    .    contáctenos    .
 
críticas

Noches mágicas de radio
Ver todas las críticas
Microcosmos elegíaco  

 

Un pingüino le dice a otro: “Cualquiera diría que llevas un smoking”. Y este responde: “¿Qué te hace pensar que no llevo un smoking?”. Chistes como éste requieren de una clave para que puedan hacer reír a quienes lo escuchan, como asegura que siempre ocurre uno de los personajes de la última película que hizo Robert Altman antes de morir, Noches mágicas de radio (A Prairie Home Companion, 2006). Quienes no entienden pueden percibir así el hermetismo que permite que ciertos círculos de personas se encierren en sí mismos, como microcosmos en parte ajenos a la más vasta y peligrosa humanidad que les rodea. Así viven los intérpretes de la última emisión de un programa de radio que se transmite en vivo, desde el teatro Fitzgerald –por el escritor Francis Scott Fitzgerald–, y de cuyo nombre toma el título en inglés la cinta. Pero quizás sean también pequeños universos que guardan en sí algo de utópico –¿acaso lo único que va quedando de la utopía?– el grupo de bailarines de La compañía (The Company, 2003) y los jazzistas en Kansas City (1996), por poner dos ejemplos de reciente factura.

 

¿Utópicos por qué? Podría ser porque su persistencia misma sea una forma de resistir a las fuerzas que los rodean y procuran su destrucción. Esto es lo que ocurre con la corporación texana que ha comprado, con el propósito de demolerlo, el teatro en Saint Paul, Minnesota, donde se presenta ante el público A Prairie Home Companion. También porque quienes pertenecen a esa colectividad comparten algo que les hace seguir hacia delante –su peculiar forma de arte– y les permite afrontar el fin del show como un acontecimiento injusto y triste, pero que no es de ninguna forma una catástrofe fatal. Y en última instancia, ya que es un hecho ajeno a la ficción, se trataría de búsqueda utópica porque la película está inspirada en un programa idéntico de la vida real, en tiempos que shows de este tipo constituyen un anacronismo. Lo conduce además el coguionista Garrison Keillor, quien hace el mismo papel como GK en la película. A Prairie Home Companion se transmitió desde ese teatro todos los sábados por la noche, desde 1974 hasta 1987, a través de la Estación Pública de Minnesota (Minnesota Public Radio), y ha vuelto al aire a partir de 1993, con emisiones desde esa y otras locaciones. De allí fueron tomados incluso los comerciales satíricos que son lo más divertido de la película: la larga pieza sobre el American Duct Tape, por ejemplo, con sus efectos de sonido en vivo, y el jingle Be-Bop-A-Re-Bop-Rhubarb-Pie.

 

“No somos gente de sol. Somos gente oscura, que siempre sabe que puede haber un peor”, explica GK. Pero es en este escepticismo que se burla de sí mismo, en este alegre espíritu elegíaco donde paradójicamente se expresa mejor la fortaleza de los personajes de la película, al igual que la de quienes continúan llevado adelante el insólito espectáculo radial en la vida real, aunque el almanaque les diga que debieron haber colgado los micrófonos hace rato. Y es ese también el legado para la próxima generación: así como Noches mágicas de radio, que está basada de un tipo de espectáculo al que se supone desaparecido, tomó su título en inglés del Prairie Home Cementery de un pueblo en Minnesota, Lola Johnson (Lindsay Lohan) se entretiene escribiendo poemas sobre la muerte. Incluso en el filme fallece un personaje, antes de que el mismo show muera y también el local donde se lleva a cabo. Pero irónicamente sigue como vivo en las flatulencias que continúa expeliendo el cadáver.

 

Noches mágicas de radio
Ver todas las críticas

Mantener el entusiasmo por la vida hablando de la muerte y poniendo andar un aparente cadáver cultural, continuar una tradición haciendo cariñosas burlas sobre ella pero a la vez invitando a los artistas folklóricos a que se presenten en el show, denunciar la comercialización de la vida con falsos comerciales nostálgicos y mantener el programa en una radio pública. Estas las claves del tipo de rescate que parece proponer Keillor con su show, en el que un pasado revisitado con ironía es una posibilidad de encontrar en el dial algo mejor que el presente, y quizás también que el futuro. El filme de Altman es todavía más irónico, porque los personajes imaginarios del programa A Prairie Home Companion se convierten en las criaturas de carne y hueso que protagonizan el show en el mundo ficticio de la película. El detective Guy Noir deambula por el teatro, tramando un plan que fracasa contra el malvado Axeman para evitar la suspensión del show; los vaqueros Dusty and Lefty son verdaderos cowboys cantantes. Tampoco puede saberse si los comerciales burlescos de la vida real son o no auténticas piezas publicitarias para los protagonistas de la cinta, y hasta hay un fantasma que aparece y camina tras bambalinas, incluso sobre el escenario, y al final decide unirse a los personajes vivos de la ficción en una cafetería inspirada en la pintura de Edward Hooper, como si quisiera volver a ser una mujer de carne y hueso. Sin embargo, la elección de un casting lleno de actores conocidos y fácilmente reconocibles en la cinta, como Meryl Streep (Yolanda Johnson), Lindsay Lohan (Lola Johnson), Woody Harrelson (Dusty) y Tommy Lee Jones (el malvado Axeman), hacen que a la vez siempre sea evidente que se trata de la interpretación de un guión ante las cámaras, sumadas algunas improvisaciones. Noches mágicas de radio aparece así ante los espectadores como un irónico juego de espejos, en el que la utopía es la ficción de una ficción hecha realidad.

 

“Cualquiera diría que llevas un smoking”, le dice un pingüino a otro. Y este último le contesta: “¿Qué te hace pensar que no llevo un smoking?”. Como un chiste igual de extraño y no entendible podría parecer para los venezolanos el centro de la trama de A Prairie Home Companion: el folklore en otro idioma de una nación culturalmente muy diferente de la nuestra, y que además causa rechazo en el mundo entero por las acciones de su gobierno. Sin embargo, esa distancia quizás contribuya a suscitar el tipo de inspiración que pareciera querer transmitirse con la película, y que tal vez podría ser el mensaje póstumo de Robert Altman: al representar una realidad diferente de la que es, el arte puede alentar a que la gente busque lo que se quiere que sea, aunque se sepa que nunca será posible alcanzarlo. Pero hay que reírse un poco de esto también, y de uno mismo, porque de tomarse ambas cosas demasiado en serio puede resultar un desastre sumamente trágico. Asimismo, hay que estar preparado para que las utopía mueran: de no ser así, la vida misma podría convertirse en remake de una película de zombies, donde la gente del pasado regresa para matar.

 

NOCHES MÁGICAS DE RADIO

A Prairie Home Companion, Estados Unidos, 2006.

 

Dirección: Robert Altman. Director asistente: Paul Thomas Anderson. Guión: Garrison Keillor, Ken LaZabnik, basado en el programa radial homónimo de Keillor. Producción: Robert Altman, Wren Arthur, Joshua Astrachan, Tony Judge, David Levy. Diseño de producción: Dina Goldman. Fotografía: Edward Lachman. Montaje: Jacob Craycroft. Elenco: Garrison Keillor (GK), Kevin Kline (Guy Noir), Meryl Streep (Yolanda Johnson), Lily Tomlin (Rhonda Johnson), Lindsay Lohan (Lola Johnson), Woody Harrelson (Dusty), John C. Reilly (Lefty), Tommy Lee Jones (Axeman), Virginia Madsen (la mujer peligrosa). Duración: 105 minutos. Video HDTV inflado a 35 mm, 1.78:1, color, sonido SDS, Dolby Digtal o DTS.  

 

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info

[ Publicidad ]
[ Publicidad ]
.    portada    .    noticias    .    artículos    .    criticas    .    videos    .    imágenes en línea    .
Copyright © 2007. REVISTA VERTIGO. Caracas. Venezuela. Producido por: Seventeen Design