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críticas
Microcosmos
elegíaco
Un
pingüino le dice a otro: “Cualquiera diría que llevas un smoking”. Y
este responde: “¿Qué te hace pensar que no llevo un smoking?”. Chistes
como éste requieren de una clave para que puedan hacer reír a quienes lo
escuchan, como asegura que siempre ocurre uno de los personajes de la
última película que hizo Robert Altman antes de morir, Noches mágicas
de radio (A Prairie Home Companion, 2006). Quienes no
entienden pueden percibir así el hermetismo que permite que ciertos
círculos de personas se encierren en sí mismos, como microcosmos en
parte ajenos a la más vasta y peligrosa humanidad que les rodea. Así
viven los intérpretes de la última emisión de un programa de radio que
se transmite en vivo, desde el teatro Fitzgerald –por el escritor
Francis Scott Fitzgerald–, y de cuyo nombre toma el título en inglés la
cinta. Pero quizás sean también pequeños universos que guardan en sí
algo de utópico –¿acaso lo único que va quedando de la utopía?– el grupo
de bailarines de La compañía (The Company, 2003) y los
jazzistas en Kansas City (1996), por poner dos ejemplos de
reciente factura.
¿Utópicos por qué? Podría ser porque su persistencia misma sea una forma
de resistir a las fuerzas que los rodean y procuran su destrucción. Esto
es lo que ocurre con la corporación texana que ha comprado, con el
propósito de demolerlo, el teatro en Saint Paul, Minnesota, donde se
presenta ante el público A Prairie Home Companion. También porque
quienes pertenecen a esa colectividad comparten algo que les hace seguir
hacia delante –su peculiar forma de arte– y les permite afrontar el fin
del show como un acontecimiento injusto y triste, pero que no es de
ninguna forma una catástrofe fatal. Y en última instancia, ya que es un
hecho ajeno a la ficción, se trataría de búsqueda utópica porque la
película está inspirada en un programa idéntico de la vida real, en
tiempos que shows de este tipo constituyen un anacronismo. Lo conduce
además el coguionista Garrison Keillor, quien hace el mismo papel como
GK en la película. A Prairie Home Companion se transmitió desde ese
teatro todos los sábados por la noche, desde 1974 hasta 1987, a través
de la Estación Pública de Minnesota (Minnesota Public Radio), y ha
vuelto al aire a partir de 1993, con emisiones desde esa y otras
locaciones. De allí fueron tomados incluso los comerciales satíricos que
son lo más divertido de la película: la larga pieza sobre el American
Duct Tape, por ejemplo, con sus efectos de sonido en vivo, y el jingle
Be-Bop-A-Re-Bop-Rhubarb-Pie.
“No
somos gente de sol. Somos gente oscura, que siempre sabe que puede haber
un peor”, explica GK. Pero es en este escepticismo que se burla de sí
mismo, en este alegre espíritu elegíaco donde paradójicamente se expresa
mejor la fortaleza de los personajes de la película, al igual que la de
quienes continúan llevado adelante el insólito espectáculo radial en la
vida real, aunque el almanaque les diga que debieron haber colgado los
micrófonos hace rato. Y es ese también el legado para la próxima
generación: así como Noches mágicas de radio, que está basada de
un tipo de espectáculo al que se supone desaparecido, tomó su
título en inglés del Prairie Home Cementery de un pueblo en Minnesota,
Lola Johnson (Lindsay Lohan) se entretiene escribiendo poemas sobre la
muerte. Incluso en el filme fallece un personaje, antes de que el mismo
show muera y también el local donde se lleva a cabo. Pero irónicamente
sigue como vivo en las flatulencias que continúa expeliendo el cadáver.
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Mantener
el entusiasmo por la vida hablando de la muerte y poniendo andar un
aparente cadáver cultural, continuar una tradición haciendo cariñosas
burlas sobre ella pero a la vez invitando a los artistas folklóricos a
que se presenten en el show, denunciar la comercialización de la vida
con falsos comerciales nostálgicos y mantener el programa en una radio
pública. Estas las claves del tipo de rescate que parece proponer
Keillor con su show, en el que un pasado revisitado con ironía es una
posibilidad de encontrar en el dial algo mejor que el presente, y quizás
también que el futuro. El filme de Altman es todavía más irónico, porque
los personajes imaginarios del programa A Prairie Home Companion se
convierten en las criaturas de carne y hueso que protagonizan el show en
el mundo ficticio de la película. El detective Guy Noir deambula por el
teatro, tramando un plan que fracasa contra el malvado Axeman para
evitar la suspensión del show; los vaqueros Dusty and Lefty son
verdaderos cowboys cantantes. Tampoco puede saberse si los comerciales
burlescos de la vida real son o no auténticas piezas publicitarias para
los protagonistas de la cinta, y hasta hay un fantasma que aparece y
camina tras bambalinas, incluso sobre el escenario, y al final decide
unirse a los personajes vivos de la ficción en una cafetería inspirada
en la pintura de Edward Hooper, como si quisiera volver a ser una mujer
de carne y hueso. Sin embargo, la elección de un casting lleno de
actores conocidos y fácilmente reconocibles en la cinta, como Meryl
Streep (Yolanda Johnson), Lindsay Lohan (Lola Johnson), Woody Harrelson
(Dusty) y Tommy Lee Jones (el malvado Axeman), hacen que a la vez
siempre sea evidente que se trata de la interpretación de un guión ante
las cámaras, sumadas algunas improvisaciones. Noches mágicas de radio
aparece así ante los espectadores como un irónico juego de espejos, en
el que la utopía es la ficción de una ficción hecha realidad.
“Cualquiera diría que llevas un smoking”, le dice un pingüino a otro. Y
este último le contesta: “¿Qué te hace pensar que no llevo un smoking?”.
Como un chiste igual de extraño y no entendible podría parecer para los
venezolanos el centro de la trama de A Prairie Home Companion: el
folklore en otro idioma de una nación culturalmente muy diferente de la
nuestra, y que además causa rechazo en el mundo entero por las acciones
de su gobierno. Sin embargo, esa distancia quizás contribuya a suscitar
el tipo de inspiración que pareciera querer transmitirse con la
película, y que tal vez podría ser el mensaje póstumo de Robert Altman:
al representar una realidad diferente de la que es, el arte puede
alentar a que la gente busque lo que se quiere que sea, aunque se sepa
que nunca será posible alcanzarlo. Pero hay que reírse un poco de esto
también, y de uno mismo, porque de tomarse ambas cosas demasiado en
serio puede resultar un desastre sumamente trágico. Asimismo, hay que
estar preparado para que las utopía mueran: de no ser así, la vida misma
podría convertirse en remake de una película de zombies, donde la gente
del pasado regresa para matar.
NOCHES
MÁGICAS DE RADIO
A Prairie Home
Companion, Estados Unidos,
2006.
Dirección:
Robert Altman. Director asistente: Paul Thomas Anderson. Guión:
Garrison Keillor, Ken LaZabnik, basado en el programa radial homónimo de
Keillor.
Producción: Robert Altman, Wren Arthur, Joshua Astrachan, Tony
Judge, David Levy. Diseño de
producción: Dina Goldman. Fotografía: Edward Lachman.
Montaje: Jacob Craycroft. Elenco: Garrison Keillor (GK),
Kevin Kline (Guy Noir), Meryl Streep (Yolanda Johnson), Lily Tomlin (Rhonda
Johnson), Lindsay Lohan (Lola Johnson), Woody Harrelson (Dusty), John C.
Reilly (Lefty), Tommy Lee Jones (Axeman), Virginia Madsen (la mujer
peligrosa). Duración: 105 minutos. Video HDTV inflado a 35 mm,
1.78:1, color, sonido SDS, Dolby Digtal o DTS.
Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info |