06/08
.    portada    .    quiénes somos    .    cómo publicar    .    contáctenos    .
 
videopatías

Emile Hirsch en Into the Wild

Ver todas las videopatías
Posgrado de vida

 

Into the Wild (2007), la cuarta película de Sean Penn como director, y la tercera en la que también es guionista, es una adaptación del libro de Jon Krakauer sobre Christopher Johnson McClandless, quien abandonó a su familia luego de graduarse en la Universidad de Emory y estando a las puertas de Harvard, para emprender dos años de viajes a pie, en cola y remando por Norteamérica, que concluyeron con una incursión solitaria en Alaska, donde la naturaleza en la cual pretendía hallar un refugio contra el veneno de la civilización acabó por matarlo en poco tiempo. El cinéfilo podrá encontrar en el tema un parecido con el documental Grizzly Man de Werner Herzog (2005), dedicado al naturalista Timothy Threadwell, quien murió junto con su novia, también en Alaska, cuando los atacó uno de los osos a cuya protección había dedicado su vida. Pero no se trata de una persona que intenta rebasar los límites de su humanidad, como en el filme del director alemán, sino de alguien que trata de profundizar en el conocimiento de sí mismo para encontrar su verdad como hombre, y que para hacerlo revive una utopía característicamente estadounidense, plasmada en obras de pensadores y literatos como Henry David Thoreau y Jack Korouac.

 

El filme de ficción de Penn comparte con el de Herzog, sin embargo, la expresión de un genuino interés, nacido de la admiración, por comprender al personaje, sin dejar por ello de mantener una posición crítica frente a él. En relación con la búsqueda de la verdad que a McCandless le inspira a lanzarse a la carretera, la cinta indica que tanto él como su hermana eran hijos bastardos de un exitoso ingeniero, quien emprendió una relación con su madre cuando todavía estaba casado con otra mujer. Hay, por tanto, una típica explicación de psicología hollywoodense: el trauma que causó descubrir la falsedad de la aparente normalidad del matrimonio en la infancia habría sembrado dudas en el personaje acerca de la vida familiar y la angustia por encontrar lo verdadero, además del rechazo a sus padres.

 

Pero también hay una justificación claramente política de la actitud de McCandless (Emile Hirsch) hacia la civilización, en las secuencias en que el filme plantea aspectos absurdos de la autoridad opresiva del estado. Por ejemplo, cuando no le dejan regresar a su país, después de haber cruzado la frontera hacia México, porque no puede mostrar ninguna identificación a los guardias, y cuando le exigen que espere más de 10 años para sacar la licencia que le permitiría remar legalmente en un río. Este es el aspecto más típicamente estadounidense de la rebelión del protagonista, aunque entre sus fuentes también está Tolstoi, en la medida en que es expresión de una suspicacia liberal acerca del poder del gobierno, y la necesidad de que se restrinja a lo estrictamente necesario para hacer felices a los ciudadanos. La cuestión es similar en lo que concierne al poder en la familia: el liberalismo sostiene que nadie puede ejercer autoridad paternal sobre los mayores de edad, ni en el estado ni en el hogar. En el caso de McCandless, como también en los de Thoreau y Kerouac, entre muchos otros, esto se hace extensivo a todos los demás hombres: no quiere que nadie se arrogue el derecho de decirle qué puede y qué no puede hacer, y cómo tiene que vivir.

 

 
Trailer de Into the Wild
Ver todas las videopatías

También el conflicto de McCandless con la civilización está planteado de una forma poética, en el que quizás es su aspecto más profundo. Una vez que el joven retorna a Estados Unidos, se siente extraviado entre las torres de fachadas de vidrio de la ciudad, y cuando deambula de noche por las calles, la sensación de ser ajeno a ese mundo aumenta, tanto por la observación de la vida que llevan los vagabundos iguales a él como por la confrontación con aquello en que podría convertirse su vida si retomara el camino hacia el éxito por la vía de los estudios y el trabajo: un joven profesional que levanta la vista y le dirige una sonrisa de comercial de dentífrico hace evidente el abismo que existe entre ambos. El filme muestra así cómo la vida que busca McCandless está por completo fuera de lugar en el asfalto, como consecuencia de una intuición metafísica de la falsedad de todo lo civilizado. Su verdad sólo puede hallarse en la carretera, en el campo y en la espesura.

 

La crítica más profunda al personaje viene por el lado de hacer manifiesta la ironía que plantea todo lo que hace. Señalar esto es imprescindible en una época en la que prácticamente no quedan rincones del plantea que no hayan sido explorados y conquistados por la civilización, y en la que la “vida salvaje” sobrevive básicamente en los parques nacionales, protegida por los gobiernos. Es ilustrativa, en este sentido, la imagen de aviones que pasan, dejando una estela blanca en el cielo, incluso allí donde el héroe se considera más integrado a la naturaleza. La idea de huir de la civilización de McCandless proviene, además, de un elemento central de la cultura y la vida civilizada: los libros. Es de la lectura de donde surge en parte su forma de ser y de pensar, y cuando se interna en el mundo natural, lo hace también con la guía de libros sobre las plantas y con las notas que toma de las recomendaciones que le dan acerca de cómo tratar la carne para que no se agusane. Para rematar, si en el filme se muestra al héroe en repetidas ocasiones leyendo El llamado de la selva de Jack London, la muerte le sobreviene por haber cometido errores como los de los protagonistas de dos de los Cuentos del ártico del mismo escritor: “Encender una hoguera” y “Las mil docenas”. El lector empedernido salvaje fallece como un personaje literario.

 

Otra ironía es que la supervivencia del solitario McCandless en Alaska es únicamente posible gracias a la civilización y a que el terreno ha sido preparado por un aventurero anterior. El joven halla refugio en el “Bus Mágico”, que se encuentra listo para proporcionarle un refugio confortable, luego de una simple limpieza, y caza con un rifle. Y la enseñanza que el personaje obtiene de la experiencia es aprender a valorar la compañía humana, justo antes de descubrir que una circunstancia no prevista le impide regresar a la civilización, como se propone hacerlo luego de unas pocas semanas en el monte. “La felicidad es irreal cuando no es compartida”, es la moraleja que escribe mientras agoniza por estar aislado de la gente. Además, esa segunda vida que decidió emprender para buscar la verdad, en la cual McCandless intenta convertirse en otro, y adopta el ridículo nombre de Alexander Supertramp (Supervagabundo), en el filme es relatada en capítulos titulados “Nacimiento”, “Adolescencia”, “Madurez”, etcétera. Pero se prolonga apenas alrededor de dos años, como a la vez se indica en la cinta con el prolijo fechado de los hechos. Es decir, la aventura de vivir como un aprendizaje de la verdad dura el equivalente de un posgrado, que al final incluye el acto de graduación del estudiante: la muerte por hambre en el monte.

 

INTO THE WILD

Estados Unidos, 2007

 

Dirección y guión: Sean Penn, basado en el libro homónimo de Jon Krakauer. Producción: Sean Penn, Art Linson, William Poblad. Diseño de producción: Derek Hill. Fotografía: Eric Gautier. Montaje: Jay Cassidy. Sonido: Edward Tise, Martin Hernandez. Música: Michael Brook, Eddie Vedder, Kaki King. Elenco: Emile Hirsch (Chris McCandless), Marcia Gay Harden (Billie McCandless), William Hurt (Walt McCandless), Jena Malone (Carine McCandless), Catherine Keener (Jane Burres), Brian H. Dierker (Rainey), Vince Vaughn (Wayne Westerberg), Kirsten Stewart (Tracy Tatro), Hal Holbrook (Ron Franz). Duración: 148 minutos. Formato: 35 mm anamórfico con intermedio digital, 2,35:1, color; sonido Dolby Digital, DTS o SDDS.

 

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info

.    portada    .    noticias    .    artículos    .    criticas    .    videos    .    imágenes en línea    .
Copyright © 2007. REVISTA VERTIGO. Caracas. Venezuela. Producido por: Seventeen Design