08/07
 
 
Guía del cine en Venezuela
 
 

 

 

 

By Brakhage: An Anthology

Stan Brakhage (1933-2003) es una de las figuras emblemáticas del cine underground en Estados Unidos. Esta fue una de las diversas tendencias que florecieron en Nueva York en los años sesenta, y son conocidas en conjunto como el Nuevo Cine Estadounidense. Entre sus preocupaciones fundamentales de todas las vertientes estaba encontrar fórmulas de producción, distribución y exhibición alternativas a los estudios de Hollywood, para lo cual los realizadores optaron por producciones de poco o ningún presupuesto. Crearon además la productora Film Maker’s Cooperative y un circuito de exhibición que comprendía fundamentalmente universidades, museos e instituciones de carácter cultural. También fundaron una filmoteca especializada en películas de vanguardia que mantiene hasta la actualidad su importancia: Anthology Film Archives.

La reivindicación del movimiento corrió fundamentalmente por cuenta de la revista Film Culture, y en particular estuvo en manos de Jonas Mekas. En las páginas de Film Culture, y también desde The Village Voice, Mekas defendió el cine underground no sólo como alternativa a Hollywood sino también a las producciones del cine de arte que floreció en Europa desde los años cincuenta hasta los setenta. El crítico y realizador cuestionaba, por ejemplo, el valor de la obra de Alain Resnais, y en contraposición a ella ensalzaba las creaciones de los realizadores neoyorquinos. El underground creó así también una tradición de pensamiento sobre el cine que continúa hoy en The Village Voice, cuyos críticos se han atrevido a poner en entredicho recientemente a Ingmar Bergman.

El underground es heredero directo de las películas vanguardistas europeas de los años veinte, como consecuencia del exilio en Estados Unidos de artistas plásticos cineastas europeos, por la Segunda Guerra Mundial, y de la difusión itinerante de las cintas pertenecientes a la colección del Museo de Arte Moderno de Nueva York. Una emigrante ucraniana y un checo se cuentan entre los precursores –Maya Deren y Alexander Hammid–, al igual que el estadounidense Kenneth Anger, realizador en 1947 de Fireworks, aunque más conocido como autor del libro Hollywood Babilonia. Entre los acontecimientos que propiciaron el surgimiento de este cine destaca además la irrupción de los escritores de la generación beat, con Jack Kerouac y Allen Ginsberg a la cabeza.

A pesar de que fue, como se dijo, figura emblemática del movimiento, incluso entre los realizadores underground Stan Brakhage ocupa un lugar especial por lo aventurado de sus búsquedas. En primer lugar, fue uno de los que más radicalmente se marginó de la producción y la exhibición comercial. Su programa vanguardista, además, se proponía alcanzar la liberación del ojo del yugo de las convenciones de la representación visual, que impiden a los adultos humanos disfrutar de la libertad de ver y la ausencia de prejuicios que consideraba característica de los animales y de los niños. Se proponía, en síntesis, propiciar una forma de percepción radicalmente libre, completamente inimaginada por el espectador.

“Imaginen un ojo no gobernado por las leyes humanas de la perspectiva”, escribió en Sobre la visión, un manifiesto publicado en Film Culture en 1963. “Un ojo no prejuiciado por la lógica de la composición, un ojo que no responda a los nombres de nada sino que conozca a cada objeto que encuentra en la vida por medio de la aventura de la percepción. ¿Cuántos colores hay en la grama para el bebé que gatea sin saber lo que es ‘verde’? ¿Cuántos arco iris puede crear la luz para el ojo no formado? Imaginen un mundo vivo de objetos incomprensibles y que vibre con una diversidad infinita de movimientos e innumerables gradaciones del color. Imaginen un mundo antes de ‘al principio era el mundo’”. 

El cine de Stan Brakhage, sin embargo, no se desarrolló sólo en una sino en tres vertientes que pueden distinguirse con claridad. La primera es la de las películas específicamente dedicadas a investigar los aspectos relacionados con la liberación de la visión, así como también las posibilidades lograrla a través del uso de la cámara y el soporte fílmico. Esta exploración abarcó, desde el empleo deliberadamente incorrecto de los lentes y de los filtros para buscar efectos hasta un arduo trabajo de sobreimposiciones. Brakhage también dibujó directamente sobre la película, pegó objetos en ella, como hojas de plantas, y la intervino  de otras diversas maneras, en lo cual siguió los pasos de otros cineastas, como Norman McLaren. Asimismo, ensayó todo tipo de movimientos con las nuevas cámaras pequeñas, con el fin de lograr la mayor similitud entre ellos y la forma natural de ver.


Dog Star Man. Parte 3.

La película más emblemática de este tipo realizada por Brakhage es también la más conocida: Dog Star Man (1961-1964). Se trata de cuatro cortos y un prólogo que pueden proyectarse individualmente o como integrantes de un largometraje de alrededor de 75 minutos de duración, sin sonido. En el prólogo y la segunda parte se superponen 2 planos de imágenes, 3 planos en tercera parte y 4 en la cuarta. En una versión más extensa, The Art of Vision, de 4 horas de duración, fueron incluidas las 5 secciones de Dog Star Man, más todas las combinaciones posibles de las sobreimposiciones en cada parte.

En la película es posible ver a Brakhage haciendo de leñador e intentando ascender por una montaña en compañía de su perro. Ello se debió a una sugerencia: ¿qué podía hacer, si estaba desempleado? “Cortar leña”, le dijeron. Este ascenso es puesto en un contexto cósmico que comprende desde el sol y las estrellas hasta imágenes de células. De allí que el nombre Dog Star Man sea descriptivamente exacto. La tercera parte es de un marcado contenido sexual, incluidas numerosas tomas de genitales, a los que hay que adivinar, como si de descifrar un sueño se tratara, debido a la complejidad de las sobreimposiciones.

Otra de las vertientes del cine de Stan Brakhage es la de las “películas caseras de vanguardia”, como las llamaba el realizador. Ellas recogen episodios de la vida de su familia, incluido el nacimiento de su primera hija, Myrrena, en Window Water Baby Moving (1959). Lo que podría no ser más que un registro doméstico se transforma en un poema sobre la vida al mostrar detalles como los ecos de los movimientos de la niña en la piel del vientre de la madre y la cruda escena de la extracción de la placenta, luego del parto. Un aspecto menos visceral de la vida familiar quedó plasmado en The Stars Are Beautiful (1972), uno de los escasos filmes con sonido de Brakhage. El corte de las alas de una gallina para que no vuele es alternado en la cinta con diversas descripciones metafóricas en voice over del cielo y las estrellas.

Finalmente hay películas que se aproximan a las búsquedas de la otra vertiente principal del Nuevo Cine Estadounidense, aquella emparentada con el neorrealismo italiano y con la tradición de documentalismo social en Estados Unidos, y que tendría su más notable exponente en los sesenta en la obra de ficción de John Cassavetes. The Act of Seeing With One’s Own Eyes (1971) es uno de los tres “filmes de Pittsburgh”, que se conocen así porque Brakhage los realizó en esa ciudad, con la ayuda de amigos. Uno de ellos, titulado Eyes, fue filmado desde una patrulla y sigue el trabajo de la policía. Deus Ex fue registrada una operación de corazón abierto y en The Act of Seeing... se muestran diversas imágenes de autopsias. Brakhage consideraba a esta película un “filme de shock”. Realmente lo es, y no sólo por la brutal dureza de las imágenes, tomadas a todo color, sino por la reflexión que proponen acerca del destino de las personas como seres de carne y hueso, cuyo tiempo de vida es limitado y puede concluir también inesperadamente en una mesa de disección.

The Act of Seeing With One's Own Eyes Eyes 

 

 

En 2003, el año de la muerte del realizador, The Criterion Collection publicó una colección de 26 películas de Stan Brakhage titulada By Brakhage: An Anthology, que puede adquirirse en Amazon.com por 35 dólares, sin incluir los gastos de envío. La selección del material fue hecha por la viuda del realizador, Marilyn Brakhage, con la ayuda del crítico Bruce Kawin, y aprobada por Brakhage. La transferencia a video se llevó a cabo a partir de interpositivos y copias nuevas, hechas especialmente para la edición por John Newel, uno de los colaboradores de Brakhage. Las transferencias fueron realizadas en un telecine-escaner Spirit Datacine, bajo la supervisión del académico Fred Camper, especialmente designado para ello por el realizador para supervisar la exacta correspondencia con las imágenes fílmicas. No se emplearon métodos de restauración ni en las imágenes ni en la banda sonora de los pocos filmes que tienen sonido.

Comprar By Brackhage: An Anthology en la tienda de Vértigo en Amazon.com 

Pablo Gamba
pablogamba@revistavertigo.info